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Capitanes intrépidos – Rudyard Kipling

Capitanes intrépidos es la historia de Harvey, un niño millonario, maleducado y caprichoso, que un día se cae al mar y es rescatado por unos pescadores.

Durante meses tendrá que convivir con ellos, trabajando duramente y exponiéndose a peligros que nunca había imaginado. Cuando por fin llegan a puerto, se enfrenta a una decisión: ¿Podrá volver a su antigua vida? ¿O esta experiencia lo ha cambiado para siempre?

Este era uno de mis libros favoritos cuando era niña.

Está redactado en un lenguaje muy sencillo y directo, por lo que es muy fácil de leer.

Kipling busca que el lector se sienta cercano, no solo a los personajes, sino incluso al barco. A veces habla de él como si fuera una persona. También el mar, con sus cambios de humor, parece un personaje más de la historia.

Capitanes intrépidos trata varios temas importantes.

A mí me ha interesado especialmente la relación entre Harvey y sus padres:

«La señora Cheyne vivía con el temor a destruir su personalidad, lo que, quizá, era la causa de que ella estuviese siempre al borde de la crisis nerviosa».

Y es que una madre sobreprotectora, aunque con las mejores intenciones, puede hacer mucho daño a sus hijos. Nuestro protagonista no respeta a nada ni a nadie. Tampoco sabe lo que es la responsabilidad, ni mucho menos la obediencia. Por eso, el choque con la realidad le resultará tan brutal.

¿Y qué pasa con el padre? Él está demasiado ocupado con sus negocios, y de momento ignora a su hijo por completo. Se limita a esperar a que el muchacho crezca y puedan trabajar juntos.

Cuando Harvey cae al agua, todos le dan por muerto. Y entonces la madre se hunde definitivamente, su sistema nervioso no soporta la tristeza. ¿De qué sirven entonces los millones, la riqueza y el lujo? El padre, por su parte, piensa seriamente en retirarse y dejar de luchar, ya nada parece tener sentido. Solo entonces se da cuenta de que ni siquiera conocía a su hijo.

Para mí, esto es lo mejor de la novela. Entre otras cosas, porque es un tema que sigue siendo actual. De hecho, creo que es nuestro deber reflexionar como sociedad sobre la forma en que educamos a nuestros niños y jóvenes.

Pero este libro es, ante todo, una historia de aventuras.

Kipling consigue que el interés no decaiga, porque Capitanes intrépidos contiene muchas escenas de acción. La dureza de la pesca, las tormentas o la rivalidad entre pescadores están retratadas de forma emocionante.

También hay momentos de auténtico peligro. De hecho, los protagonistas son testigos de dos naufragios, que resultan muy impactantes para el lector. Y para Harvey, que está descubriendo el mundo real con toda su crueldad.

«Recordó, con despiadada precisión, cómo había dicho en una ocasión que sería fantástico echar a pique un barco de pesca con un transatlántico».

Contemplar la muerte en el mar es motivo de reflexión. Porque no deberíamos olvidar que, en la actualidad, sigue habiendo muchas familias que se ganan el sustento igual que nuestros protagonistas. Y ellos están expuestos a los mismos peligros.

También hay momentos de calma, en los que los personajes dialogan.

Los marineros de esta historia profesan diferentes religiones y tienen distintas supersticiones. Sin embargo, eso no supone ningún problema. Todos respetan la fe de los demás, incluso los que no creen en nada.

Otro tema de conversación habitual son las bromas que se gastan entre sí los marineros de diferentes barcos. Tampoco falta el cotilleo, ni los momentos de humor. Y, por supuesto, es muy importante el trabajo en equipo.

Los personajes son interesantes.

Ahora, ya de adulta, me han resultado un poco planos, porque solamente el protagonista experimenta una evolución. De hecho, se podría decir que Capitanes intrépidos es una novela de aprendizaje.

Pero reconozco que también los otros personajes están bien descritos, puedes tener la sensación de que los conoces, e identificarte con ellos. Lo que más me gusta es que son muy diferentes entre sí, y se complementan muy bien.

Mención especial merece Pennsylvania Pratt.

Se trata de un antiguo predicador que, tras ver ahogarse a toda su familia, perdió la memoria y ahora no sabe quién es. Este pobre hombre ha sido adoptado por el tío Salters, un granjero, hermano del capitán, que de vez en cuando se embarca con él y se lleva a Pennsylvania para alejarlo de su pasado.

Resulta conmovedor leer cómo toda la tripulación protege a estos dos personajes. Hay un momento, en uno de los naufragios, en que sucede algo muy extraño que tiene que ver con ellos. No os lo voy a desvelar porque realmente merece la pena leerlo, pero es una de mis escenas favoritas de la novela.

 

En Capitanes intrépidos también encontramos descripciones bonitas:

«Harvey empezó a disfrutar con el paso apresurado de los vientos al recorrer grandes espacios abiertos y amontonar las sombras azules y moradas de las nubes, y con el millón de arrugas del mar bajo la luz de la luna…»

Esta novela habla también del poder del dinero.

Cuando Harvey por fin puede comunicarse con su familia, sus padres tienen que cruzar todo el país para reunirse con él. Movilizan su tren privado, lo que supone un considerable esfuerzo para muchos trabajadores, y la coordinación con diferentes compañías ferroviarias. Para la mayoría de la gente sería imposible cubrir esa distancia en poco tiempo. Pero el poder, la influencia y el nombre de Chayne hacen que lo imposible se convierta en realidad.

En una de mis escenas favoritas Kipling describe, de forma breve pero muy intensa, cómo el Sr. Chayne adquirió su fortuna. De ese pasaje destaco dos cosas: Que no oculta sus sufrimientos y sus fracasos, y sobre todo, que insiste en la importancia de una buena educación:

«Tendrás que almacenar todos los conocimientos normales y corrientes que se aprenden a base de estar encima de los libros con los codos en la mesa. No hay nada más rentable que eso, e inevitablemente lo será cada vez más en nuestro país con el paso de los años, tanto en los negocios como en la política».

En esta relectura he descubierto también cosas que no me han gustado.

Me parece bien que haya momentos de calma, en los que los marineros se reúnen para cantar. Pero las letras de las canciones me han resultado aburridas, y esos momentos demasiado numerosos. Tanto interludio musical se me ha hecho pesado.

También he tenido la sensación de que la historia tenía más potencial y no se ha explotado bien. Me hubiera gustado que Capitanes intrépidos profundizara más, tanto en los personajes como en los temas. Algunos me parece que están solamente esbozados. Por eso la catalogo como novela infantil o juvenil.

Pero, en conjunto, he disfrutado mucho con este libro.

La historia en sí es realmente interesante. También se nota que el autor se documentó y habló con muchos pescadores para que el relato fuera coherente. Eso es un punto muy positivo para mí.

Si os interesa este autor, aquí podéis leer mi reseña de sus Cuentos, que también me gustaron mucho.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leído esta novela? ¿Os apetece darle una oportunidad? Espero vuestros comentarios.

Por hoy me despido con un cariñoso saludo a todos. Hasta la próxima reseña, seguid disfrutando de la lectura.

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2 comentarios

  1. Patricia Sánchez Hernández Patricia Sánchez Hernández

    Una de las novelas favoritas de mi infancia. Recuerdo haberme emocionado profundamente con ella. La recomendaría sin dudarlo a niños mayores o preadolescentes.

    • Flecha-literaria Flecha-literaria

      Muchas gracias por tu comentario, me alegra ver que coincidimos, a mí también me parece una novela muy emotiva. Espero que los jóvenes de hoy en día también la disfruten y no caiga en el olvido.

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