Don Juan Tenorio de José Zorrilla

Don Juan Tenorio es, más que un personaje, casi un arquetipo. Está presente en diferentes obras artísticas (pintura, música, incluso cine), y desde luego no solamente en España (ahí está Casanova, sin ir más lejos). Por eso me interesaba acercarme a su figura y leer alguna de las obras que protagoniza. He empezado con Don Juan Tenorio de Zorrilla, pero más adelante quiero leer también El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina.

Desde el principio conocemos a Don Juan como un hombre despreciable. Le encantan las peleas, los duelos y sobre todo las mujeres. Dilapida el dinero y ni se sabe a cuánta gente ha matado. Aún así no le faltan amigos, porque nadie duda de su valor. Pero un día hace una doble apuesta que traerá consecuencias inesperadas. Porque el irreductible Don Juan Tenorio se enamora, e intenta sinceramente cambiar. El resultado, sin embargo, no es el que él esperaba:

Llamé al cielo y no me oyó

y pues sus puertas me cierra, 

de mis pasos en la tierra

responda el cielo, y no yo. 

Todo este acto primero de la obra me ha encantado.

He disfrutado mucho de leer un texto escrito enteramente en rimas, el ritmo y la musicalidad hacen que la lectura sea un placer. Y aunque parezca una tontería, mientras leía no podía dejar de pensar que tiene que ser realmente difícil encontrar las palabras adecuadas para contar la historia en versos.

También hay que reconocer que si fuera una novela no me gustaría tanto. Al ser una obra de teatro la lectura fluye porque todo se basa en los diálogos, que son muy ágiles, con muchas réplicas y contra réplicas. Tampoco hay largos monólogos, y las acotaciones descriptivas se reducen al mínimo. En general el texto produce la impresión de que hay mucha acción, aunque en realidad tampoco hay tanta. Esto se consigue porque hay algunos giros sorprendentes (como la entrada en prisión) y también hay suspense.

Los personajes están muy bien diseñados.

Por una parte, es muy fácil visualizarlos durante la lectura, porque están muy bien caracterizados mediante sus diálogos. Además, Don Juan Tenorio es un personaje carismático. Vil y traicionero, desde luego. Pero también interesante.

Sin embargo mi favorito no es ninguno de los protagonistas, sino Don Diego Tenorio, el padre de Don Juan. Es un hombre íntegro, que se avergüenza del comportamiento de su hijo y quiere compensar a sus víctimas. Hay que reconocer que la forma de hacerlo me resultó bastante curiosa, pero no se puede dudar que es un hombre honrado y con buenas intenciones.

Lo que menos me gusta del acto primero es la historia de amor.

Y es que no es creíble, la mires por donde la mires. Sí es posible que una novicia que no sabe nada del mundo pueda llegar a enamorarse a través de unas cartas apasionadas. De acuerdo, eso lo compro. Pero se necesitaría bastante más tiempo de cortejo para eso, incluso con la ayuda de la alcahueta. Sobre todo teniendo en cuenta la educación que ha recibido Doña Inés, y el respeto que le tiene a su honra y a su padre.

Por otra parte, no está bien explicado cómo, ni por qué, ni siquiera en qué momento se enamora Don Juan de Doña Inés. Toda esta trama me parece simplemente absurda. Hay que ponerla, claro, porque si no el final de la historia no sería posible, pero no está bien desarrollada.

En el acto segundo vemos a Don Juan a su regreso a Sevilla.

Han pasado años, ha corrido muchas aventuras, pero ahora quiere volver a casa. Pasea por el mausoleo hablando con las estatuas de sus muertos, y tiene una visión del alma de Doña Inés que le habla así:

En la ardua lucha

en que va a entrar tu existencia, 

de tu dormida conciencia

la voz que va a alzarse escucha.

Toda esta parte tiene un contenido básicamente religioso. El cielo, el purgatorio, el infierno y Dios son los protagonistas principales. Don Juan, por su parte, sigue presumiendo de no tener miedo a nada, dando banquetes y negándose a cambiar, a pesar de recibir otra visita del más allá.

El acto tercero fue para mí una absoluta decepción.

Estamos de nuevo en el cementerio. A Don Juan se le acaba la vida, y los espíritus le instan a arrepentirse de sus pecados. Al principio se niega, pero en el último segundo cede y suplica piedad. Entonces interviene de nuevo el alma de Doña Inés…y el final supongo que ya lo conocéis.

Para poder apreciar esta pieza teatral hay que tener en cuenta la época y el tipo de sociedad para la que fue escrita.

Me refiero a que obviamente es machista, paternalista y relata hechos que hoy en día serían inadmisibles desde todo punto de vista. Hay algunos diálogos que a mí realmente me han molestado, como el hecho de que Doña Ana ahora ya no sea digna de casarse. (Me dieron ganas de tirar el libro contra la pared de la rabia que me entró). Y por supuesto, todas las fechorías que cometen Don Juan y Don Luis no me parecen nada divertidas. Pero hay que entender que no podemos juzgar la literatura del pasado desde la perspectiva actual.

Mis críticas contra este libro se basan exclusivamente en su falta de coherencia.

Me quiero centrar sobre todo en el final: No es creíble que después de dos visitas fantasmales, Don Juan tarde tanto tiempo en creer que de verdad existen el cielo y el infierno. Por otra parte, si anoche mismo hablaba con arrogancia del infierno y de sus muchos pecados;  si durante toda la obra ha insistido en que es el cielo, no él, quien tiene la culpa de su conducta; si incluso al principio de este mismo acto decía que ya era tarde para arrepentirse; ¿a qué vienen esas súplicas, ese proclamar la fe en Dios en el último segundo?

Y lo que me parece el colmo es ese mensaje final de Dios es misericordioso y todo lo perdona. Hace que una historia entretenida, con la que estaba pasando un buen rato, se transforme en una invitación para que todo el que la vea abrace la religión. Me parece una auténtica traición a la personalidad de Don Juan, y en general al espíritu de toda la obra. Lo coherente sería que Don Juan mantenga su actitud desafiante hasta el final.

En conclusión, Don Juan Tenorio es una obra interesante, con acción, intriga y buenos diálogos, y no me arrepiento de haberla leído. El final no me ha estropeado el placer del resto de la lectura. Os animo a que asistáis a alguna interpretación en directo, yo estoy deseando ver esta obra sobre el escenario.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leído esta obra? ¿Os apetece darle una oportunidad? Espero vuestros comentarios.

Por hoy me despido hasta la próxima entrada. Un saludo a todos.

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