El día que amaneció sin colores, de Jean-Gabriel Causse

El día que amaneció sin colores se basa en una premisa realmente original: ¿Qué pasaría si un día, de repente, todos los colores desaparecieran del mundo?

A través de las peripecias de tres personajes en este mundo sin colores, el autor nos invita a reflexionar sobre nuestra sociedad actual, a la vez que nos cuenta una historia que a mí por lo menos me enganchó: Una niña muy pequeña, una científica ciega y un alcohólico deben trabajar juntos, luchando contra una mafia peligrosa y armada hasta los dientes, para conseguir recuperar los colores.

Portada de la novela

El día que amaneció sin colores es una novela muy original, con un estilo propio e innovador. La premisa ya me parece muy interesante, pero es que además el formato también lo es, porque en la narración se intercalan las crónicas del programa de radio de la protagonista y alertas de noticias. También me gusta que unos capítulos transcurren en París y otros en Nueva York.

El tono es muy directo, muy de tú a tú, y bastante sobrio.

No es una novela que se centre en las emociones, ni siquiera en las relaciones, aunque por supuesto sí que se habla de ellas. Tampoco es una novela de personajes, aunque sí que uno de ellos experimenta una evolución muy significativa. Es simplemente una historia, con dos capas de lectura. Puedes tomarla como un libro entretenido, por momentos incluso divertido, y disfrutarlo sin más. O puedes profundizar en las metáforas y reflexionar, y entonces verás que es una novela realmente profunda.

El ritmo de la historia me parece perfecto, todo se va desarrollando sin prisas para que el lector pueda llegar a sentirse inmerso en ese mundo gris y en la mente de los personajes. Lo mismo pasa con la resolución de la historia, es coherente y está muy bien explicada…dentro de la lógica propia de la historia, claro, si lo miras desde fuera y con objetividad es una locura. Porque aquí hay que aclarar que el día en que desaparecieron los colores cambiaron las reglas, hasta el punto de que las cafeterías acaban sirviendo LSD y la gente lo consume en masa, por poner un ejemplo. Las personas y sus necesidades han cambiado, y por tanto lo que antes podía parecer excéntrico o propio de perturbados, ahora ya no se juzga.

Estudio de radio

El día que amaneció sin colores nos presenta a varios personajes interesantes, pero yo voy a destacar solamente a la protagonista.

 Se trata de Charlotte, una neurocientífica especializada en el estudio del color. Resulta curioso porque ella es ciega, nunca ha visto ningún color, pero tal vez por eso sea la persona más adecuada para estudiarlos, como explica en este párrafo:

«El color no es más que una ilusión, no existe más que cuando lo contemplamos. No hay dos personas en la tierra que vean exactamente igual los mismos colores. En cuanto a mí, no me dejo engañar por esa ilusión, y por lo tanto poseo la capacidad de aportar una perspectiva que usted no tiene». 

Charlotte trabaja en la radio, emitiendo crónicas científicas llenas de detalles curiosos que me han resultado muy interesantes. No sé si son ciertos, o si es verdad que están científicamente comprobados, pero sin duda hacen la lectura de la novela más amena. Lo que más me gusta de este personaje es que no sólo es totalmente autosuficiente, sino perfectamente capaz de criar sola a su hija, aunque no pueda verla. Me fascina cómo percibe el mundo, siendo capaz de disfrutar de un partido de fútbol por la energía del público, orientándose a través de los sonidos o los aromas…en ocasiones parece que ella está más viva y es más consciente de la realidad que todos los que la rodean. 

Me gusta muchísimo cómo la obra describe las consecuencias de la desaparición del color, con ejemplos de la vida cotidiana:

Las floristerías tienen que cerrar porque nadie quiere comprar flores grises. A nadie le apetece comer porque toda la comida es gris. Todas las religiones experimentan un aumento de fieles. Se agotan los ansiolíticos y los antidepresivos…realmente no somos conscientes de cómo el color influye en nuestras vidas. Por eso la historia incluye explicaciones científicas, describe el efecto de algunos colores en nuestro cerebro, y por tanto, en el comportamiento social.

Muchos colores sin forma definida

El día que amaneció sin colores también nos proporciona reflexiones muy interesantes sobre nuestra sociedad actual.

Mi escena favorita describe cómo un cliente, vestido de blanco y negro, compra ropa en una tienda en la que todo, el local y la mercancía, es blanco, negro y gris, baja al parking en un ascensor gris, se sube a su coche negro y conduce por una ciudad de edificios grises, sin dejar de preguntarse si será verdad que han desaparecido los colores, y por qué él no lo ha notado.

Yo interpreto que el autor utiliza la pérdida de los colores como una metáfora. De modo literal, es cierto que nuestra sociedad tiende cada vez más a la uniformidad, a no apreciar lo llamativo. De hecho no es habitual ver a personas vestidas con colores chillones o pintar los edificios con colores que destaquen. Pero no sólo es el color lo que hemos dejado de apreciar, sino en general todos los pequeños detalles. Estamos tan centrados en conseguir dinero, triunfo social o cualquier otra meta, que ya no nos paramos a oler una flor, o a contemplar la naturaleza, por ejemplo.

Es mucho lo que nos estamos perdiendo, pequeños placeres cotidianos: degustar en vez de engullir, contemplar una obra de arte durante todo el tiempo que nos apetezca, sin prisas. Me parece que la pérdida de los colores es una forma de englobar todas estas pequeñas pérdidas que ya estamos experimentando. Por eso he disfrutado tanto esta lectura. Me recuerda un poco a los párrafos de La Elegancia del Erizo en los que la portera describe el efecto de tomar una taza de té. 

El día que amaneció sin colores invita al lector a tomar conciencia, a no dejar pasar oportunidades, a vivir plenamente. Pero también a comprender lo que tenemos a nuestro alrededor, a ver de verdad el mundo tal y como es, con todos sus defectos y virtudes. Para mí se trata de una novela muy recomendable. ¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leído esta novela? ¿Os apetece darle una oportunidad? Espero vuestros comentarios.

Si os apetece darle una oportunidad podéis comprar el libro aquí.

Por hoy me despido con un cariñoso saludo a todos. Hasta la próxima reseña, seguid disfrutando de la lectura.    

2 thoughts on “El día que amaneció sin colores, de Jean-Gabriel Causse

  1. Patricia Sánchez Hernández 11 noviembre, 2019 — 8:43 pm

    Me parece una propuesta muy interesante. Gracias por la reseña.

    1. Gracias a tí por leerme. Un abrazo.

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