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En el camino real – Antón Chéjov

En el camino real es como la fotografía de un grupo de desconocidos, que coinciden una noche por casualidad y se separan al día siguiente para no volver a verse. Lo esencial es retratar a los abandonados por la suerte, que duermen en el suelo de una posada, con hambre y con sed, pero sin dinero.

Los personajes son la clave.

Me ha sorprendido la ternura con la que el autor, tan despiadado en otros textos, ha tratado a alguno de ellos en esta obra.

Por ejemplo, el anciano peregrino me resulta entrañable. Tan paciente, tan firme en su fe, que a pesar de estar casi sin fuerzas (parece que realmente va a morir esa noche) no se queja y sigue haciendo planes para el futuro.

Siempre hay alguien que resulta antipático, y en este caso se trata del fanfarrón, que entra provocando y amenazando. Pero también este personaje tiene un lado tierno, que yo no me esperaba, y proporciona un giro interesante al final del texto.

El personaje mejor construido de En el camino real es el alcohólico.

Chéjov refleja perfectamente la adicción, el síndrome de abstinencia y lo mucho que sufren los que padecen de esta enfermedad. También describe las reacciones que provoca: compasión en algunas personas, y desprecio en otras.

«¡Cobardía! Cada persona tiene su pena, a cada uno la serpiente le chupa el corazón, ¿y eso significa que hay que beber?»

La historia de En el camino real es muy simple, y bastante tópica.

Uno de los personajes cuenta la historia del alcohólico, y explica cómo pasó de ser un terrateniente a encontrarse en ese estado lamentable. Al final de la obra, entra en la posada alguien que pertenece a su pasado, y eso provoca una reacción en los parroquianos, que saben quién es y lo que ha hecho.

En esta obra la acción no es importante. Por eso parece que no pasa nada, y el final es bastante predecible. No me gusta por la historia, sino a pesar de la historia.

La ambientación está muy bien lograda, realmente te deja sabor a la Rusia rural. Chéjov menciona expresiones y supersticiones populares, como que si te metes debajo de un rastrillo verás al diablo.

Durante la lectura me he podido crear una imagen mental del escenario, de los personajes y de la atmósfera. Eso es lo que me ha hecho disfrutar.

Tampoco falta la crítica social:

«–¿Quieres sentirle el olor a la cárcel?

–Hay tanta gente que roba y no se lo siente».

También se retrata el desdén de los terratenientes y los nobles hacia los campesinos, la sumisión de estos y el ingenio del posadero, siempre dispuesto a exprimir dinero de donde se pueda, aunque sea de una dama en apuros.

En resumen, En el camino real no es ninguna obra maestra, tampoco es lo mejor que escribió Chéjov. Pero a mí me ha resultado interesante y entretenida, lo que a veces es suficiente.

Si buscáis una obra excelente de este autor, os recomiendo El jardín de los cerezos.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leído En el camino real? ¿Os apetece darle una oportunidad? Espero vuestros comentarios.

Por hoy me despido con un cariñoso saludo a todos. Hasta la próxima entrada, seguid disfrutando de la lectura.

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