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Esperando a Mister Bojangles – Olivier Bourdeaut

Esperando a Mister Bojangles ha sido para mí todo un descubrimiento. Es raro encontrar autores que innoven, que tengan una voz tan especial como Olivier Bourdeaut. Y os aseguro que cuando acabé la novela me sentí realmente feliz por haberla leído, llena de amor por los protagonistas y con muchas ganas de compartirla.

La historia empieza con un niño que nos habla de sus padres.

Enseguida nos damos cuenta de que la madre es demasiado excéntrica, y el padre tampoco parece muy cuerdo que digamos:

«Nunca he sabido muy bien por qué, pero él nunca llamaba a mi madre del mismo modo más de dos días seguidos. Y a ella le gustaba bastante aquella costumbre, aunque se cansaba de algunos nombres antes que de otros.»

Este niño no entiende muchas de las cosas que pasan a su alrededor, y desde muy joven aprende a mentir.

Su vida es extremadamente irregular, sin respeto a los horarios, casi sin normas, todo es un juego. Sin embargo, sus padres, tan erráticos y excéntricos, resultan ser unos cuidadores y educadores excelentes. Siempre hablará de ellos con respeto, con amor, incluso con admiración.

Esperando a Mister Bojangles tiene dos narradores.

Aunque la mayor parte la vivimos a través de los ojos del niño protagonista, también hay algunas páginas escritas por su padre.

Estos fragmentos son conmovedores, porque demuestran un amor inmenso hacia su esposa:

«Para ella, lo real no existía. Aquella vida exigía una dedicación total y absoluta, de modo que, cuando al fin le di el hijo que me pedía todas las mañanas, sabía perfectamente que un día tendrá que despedirme de mis talleres y liquidarlo todo para dedicarme en exclusiva a mi familia. Era consciente de que un día su locura podía acabar desbordándose…»

Cuando ese momento llega, es terrible para todos.

Sin embargo, incluso ingresada en el hospital psiquiátrico, la madre se las arregla para mantener su buen humor, y acaba contagiando a todos (pacientes, sanitarios, y a su propia familia).

En Esperando a Mister Bojangles, ni siquiera los momentos más duros son una tragedia.

El tono amable que utiliza el autor en todo momento; la forma en que describe con humor y a la vez con mucho respeto a los locos; el amor que lo impregna todo; y la decisión del matrimonio de vivir juntos hasta el final, como si la enfermedad fuese solo una aventura, hacen que lo más horrible se vuelva soportable.

Todos son conscientes de que viven sobre una bomba de relojería, que puede explotar en cualquier momento. Aún así, la magia sigue presente:

«Mis padres volaban, el uno en torno al otro, volaban con pasión en un frenesí de movimientos incandescentes. Nunca los había visto bailar así, parecía un primer baile y también el último. Era una oración hecha de movimientos, era el comienzo y al mismo tiempo el final. Bailaron hasta quedarse sin aliento, mientras yo contenía el mío para no perderme nada, para no olvidar nada y grabar en mi memoria todas sus locas evoluciones. Habían puesto toda su vida en aquel baile…»

Esta escena describe perfectamente la atmósfera de toda la novela.

En resumen, Esperando a Mister Bojangles es belleza, pasión, ternura, amor pero no empalagoso, no al estilo de las novelas románticas más populares, sino amor cotidiano, por la familia, por el hijo, por la vida, por los amigos. Es una novela muy bien escrita, con una prosa cuidada y unas transiciones perfectas entre la voz del hijo y la del padre, tan diferentes entre sí. Es una historia que motiva, que llena, que hace que el lector valore lo que tiene.

Os animo a descubrirla y a disfrutarla, creo que es una novela que también puede ayudar a superar el bloqueo lector. Es cortita, fácil de leer, muy divertida en algunos momentos, y bastante original.

¿Qué opináis vosotros? ¿Lo habéis leído? ¿Os apetece darle una oportunidad? Espero vuestros comentarios.

Por hoy me despido hasta la próxima reseña. Un saludo a todos.

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