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Lena y Karl – Mo Daviau

Lena y Karl es un libro que engaña. Cuando lo empecé, esperaba encontrarme con una lectura ligera e intrascendente. Sin embargo, ha resultado ser una maravilla: emotiva, valiente, crítica y muy bien escrita.

¿De qué trata?

Karl es un hombre de cuarenta años, un poco amargado y sin éxito en el amor. Un día descubre que en su apartamento hay un agujero de gusano con el que se puede viajar en el tiempo. Así que se asocia con su amigo Wayne para montar un negocio: los clientes pueden viajar al pasado para asistir a su concierto favorito.

Hasta que un día Karl comete un error y envía a Wayne al año 980, desde el que no hay manera de regresar. Para intentar rescatarlo contrata a Lena, una astrofísica extravagante y amante del rock.

Esta novela es insólita.

Yo nunca había leído nada ni remotamente parecido a Lena y Karl. Reconozco que la fantasía y la ciencia ficción son géneros que no suelo frecuentar; tal vez por eso me ha sorprendido tanto esta historia. En cualquier caso, me parece asombroso cómo la autora consigue cerrar de forma coherente una trama tan compleja y con tantas ramificaciones.

Hay un momento en el que el presente que está viviendo el protagonista parece absolutamente incompatible con el futuro que ha visto viajando por el tiempo. Desde ese instante yo no paré de preguntarme cómo se las arreglaría la autora para conseguir encajar todas las piezas. Por supuesto, no conseguí adivinarlo. Es más, el final es mucho mejor de lo que esperaba.

Los personajes son maravillosos.

Tienen personalidades complejas y muy creíbles. A medida que avanza la narración, descubrimos sus traumas, sus defectos, su pasado, sus ataques de ira o de llanto… Son tan humanos que resulta sencillo involucrarte en su historia. Llegas a tenerles cariño, hasta el punto de disculpar sus errores y sus malos comportamientos. Porque los entiendes, puedes ponerte en su lugar.

Sin embargo, la autora consigue sorprender. Un personaje que hasta el momento me parecía despreciable, de repente se derrumba y muestra su lado más sensible. O al revés, alguien que me estaba resultando simpático, de pronto es cruel y grosero con alguien que no se lo merece. Porque los seres humanos somos así, nadie es totalmente bueno ni malo.

Lena es un personaje inolvidable. Me encantan su ingenio y su sentido del humor, tanto como su discurso claro y directo. No está dispuesta a aguantar tonterías, ni a dejarse pisar, y eso me parece admirable. Pero a la vez está cansada de luchar, y tiene momentos de debilidad que me inspiraron ternura y ganas de protegerla.

Karl, en algunas escenas, parece un estúpido arrogante. Pero en realidad es un buen tío, con convicciones morales muy profundas. Me gustan sus reflexiones filosóficas, y la forma en que asume y reconoce sus propios errores. A lo largo de la novela lo veremos sufrir, y aprender de ese dolor con mucha dignidad.

Lena y Karl trata temas serios y complejos.

Los viajes al pasado implican una responsabilidad moral.

Cualquier pequeño detalle que cambies puede suponer una enorme diferencia en el futuro. Puede que una persona no nazca, por ejemplo. O que dos personas que tenían que casarse pasen a ni siquiera conocerse. Puede que alguien, al revivir su propio pasado, decida matar a quien le hizo daño. O que se crea un superhéroe y retroceda en el tiempo para impedir la muerte de Lennon.

Todas estas situaciones se plantean en Lena y Karl. Algunas no suceden, pero los personajes sí especulan sobre esta idea, incluso discuten porque tienen opiniones diferentes sobre el tema.

Los avances científicos son también un negocio.

En el presente, Karl tiene el control de su agujero de gusano, y con él gana mucho dinero. Pero lo hace con escrúpulos, imponiendo unas condiciones estrictas. Lena, sin embargo, está harta de reglas y límites. Ella quiere hacer un gran negocio, le dan igual las consecuencias y no quiere pensar en las implicaciones morales.

Mediante este ejemplo, la autora nos invita a reflexionar sobre el papel de la ciencia y cómo se utiliza en nuestro mundo actual. Los debates que mantienen Lena y Karl son muy interesantes, porque ambos utilizan argumentos sólidos y no es fácil darles réplica.

Lena y Karl habla también de la violencia contra las mujeres.

Hay una escena en la que se describe una violación. Ese momento es terrible, sobre todo por el discurso tan humillante que acompaña a la agresión, y por la soledad de la víctima. Está tan bien escrito, con tanta rabia y tanto sentimiento, que se me saltaron las lágrimas. Especialmente cuando ella describe las secuelas físicas que sufrió a raíz de ese ataque, que le impiden para siempre llevar una vida normal.

Pero violencia no es solamente agresión física. También es la discriminación profesional, que esta novela refleja perfectamente.

El machismo es algo tan integrado en nuestra cultura que todos lo tenemos interiorizado. Por eso hay micromachismos cotidianos que no detectamos, y mujeres machistas. Me ha gustado tanto el párrafo que la autora les dedica, que no me resisto a copiarlo aquí:

«En un mundo perfecto, las consideraciones sobre mi trabajo tendrían mucha más importancia que las consideraciones acerca de con quién me he casado. A las mujeres nos enseñan a creer que nuestro valor crece en función del hombre que nos elige como pareja. […] Si revisáis todo lo que se ha escrito sobre el Dr. Park y su obra, mi nombre aparece exactamente un total de cero veces».

Otro de los temas principales de la novela es la decepción.

Todos los personajes, al envejecer, se han encontrado con que la vida es muy distinta de lo que soñaban. Todos han pasado por experiencias negativas que han destrozado sus ilusiones, tienen fracasos que les obsesionan, y viven como pueden, intentando asumir un presente que no les gusta.

Los viajes al pasado les destrozan el corazón. Sin embargo, son una forma muy efectiva de conocerse a sí mismos, de reconocer lo que llevaban años negándose a aceptar, y de pasar página para poder seguir adelante. De hecho, uno de esos viajes será determinante para que Karl empiece a valorar y apreciar todo lo bueno que hay en su vida real.

Ser adulto es aceptar que eres responsable de tu propia vida. El presente que vives es, en gran medida, el resultado de tus propias decisiones y elecciones. Esa es una lección dura, que este libro ayuda a comprender.

El amor es el tema principal de Lena y Karl.

Es un amor actual, muy realista. Nada de nubes rosa e idealizaciones. Los dos amantes conocen claramente lo bueno y lo malo del otro, se muestran tal y como son, no fingen para conquistar o convencer. Hay muy poco sexo en esta pareja, y eso no es obstáculo para la relación. El problema son los traumas del pasado, el lastre que ella acarrea, y que le impide creer que alguien la ame de verdad.

Me gusta muchísimo la crudeza y la honestidad con la que la autora habla de los sentimientos de los personajes. Los diálogos entre ellos son perfectos, porque el auténtico amor no necesita palabras cursis, sino respeto. Y esta pareja lo demuestra.

Además del amor de pareja, también está el amor por la familia y los amigos. Algunas de las escenas más emotivas de Lena y Karl hablan de hijos y padres, o del dolor que supone dejar atrás a un amigo muy querido. Pero también del egoísmo que impera en nuestra sociedad, incluso entre las personas que se quieren.

El verdadero amor es absolutamente incondicional, lo comparte todo, lo da todo, sin reservas y sin esperar nada a cambio. ¿Cuántos de nosotros somos capaces de amar así? Más aún, ¿cuántos seríamos capaces de amar así a un desconocido, abrirle los brazos sin desconfianza, e integrarlo plenamente en nuestra comunidad?

El estilo narrativo es muy directo y moderno.

La autora utiliza expresiones poco elegantes, incluso alguna palabra malsonante cuando el contexto lo requiere. Pero en general todo está narrado en un lenguaje coloquial que resulta muy agradable. Es como si los lectores fuésemos el confidente de Karl, que nos habla directamente, abriéndonos su corazón sin cortapisas.

Algunos detalles de las descripciones me resultaron desagradables, como por ejemplo lo sucia que está la vivienda del protagonista. Sin embargo, reconozco que son pertinentes para la trama, porque nos muestran el estado de ánimo de este personaje, su hastío vital.

En Lena y Karl también hay mucho humor. Algunas escenas son pura comedia, y además encontramos comentarios sarcásticos y críticas irónicas en todo el texto. La autora consigue mantener un equilibrio perfecto, alternando situaciones emotivas, trágicas, o serias con momentos divertidos o de acción.

En resumen, Lena y Karl es una novela excelente.

La historia fluye, aunque son casi cuatrocientas páginas yo me las leí en dos tardes porque me enganchó desde el principio. Hay giros sorprendentes, catarsis emocionales, diálogos estupendos y una amplia variedad de temas interesantes. ¿Qué más se puede pedir?

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leído esta novela? ¿Os gustó tanto como a mí? Espero vuestros comentarios.

Por hoy me despido hasta la próxima entrada. ¡Leed mucho!

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2 comentarios

  1. ana ana

    Excelente reseña, no la he leído pero la apunto, gracias

    • Flecha-literaria Flecha-literaria

      Muchas gracias por tu comentario. Espero que la novela te guste tanto como a mí. Un saludo.

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