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Canto a mí mismo — Walt Whitman

Can­to a mí mis­mo es un poe­mario provoca­ti­vo, que conec­ta con nue­stros instin­tos nat­u­rales y procla­ma la lib­er­tad del indi­vid­uo frente a las restric­ciones sociales.

Canto a mí mismo es un título arrogante.

Y algunos de sus poe­mas tam­bién lo parecen.

“¿Que me contradigo?

Sí, me con­tr­a­di­go. ¿Y qué?

Yo soy inmen­so y con­tengo multitudes”.

Walt Whit­man

Si te quedas en la super­fi­cie, puedes creer que este libro es insufrible de puro nar­ci­sista. Pero no es así, la clave está en estos versos:

“Y lo que yo diga aho­ra de mí, lo digo de ti, 

porque lo que yo ten­go lo tienes tú

y cada áto­mo de mi cuer­po es tuyo también”.

La naturaleza es la maestra del poeta.

Tam­bién es su refu­gio, su ali­a­da, su ami­ga y una fuente de gozo que nun­ca falla.

Los ani­males son sus compañeros:

“No pre­gun­tan

ni se que­jan de su condición;

Y no me molestan dis­cutien­do sus deberes para con Dios…

Me mues­tran el par­entesco que tienen conmigo,

par­entesco que acepto”.

Las per­sonas no somos supe­ri­ores a ningún otro ser vivo.

Pero el tema central de Canto a mí mismo es el ser humano.

Whit­man sostiene que todos somos iguales y esta­mos conectados.

Con nues­tras vir­tudes y nue­stros defec­tos, somos eter­nos y poderosos.

“Nada perece.

Y el morir es una cosa dis­tin­ta de lo que algunos

supo­nen.

¡Y mucho más agradable!”

Todos los cuer­pos humanos son bel­los, cada parte de nue­stro cuer­po es un mila­gro en sí mis­mo. Y nue­stro espíritu es invencible.

“Soy sagra­do.

Y no tor­turo mi espíritu ni para defenderme

ni para que me comprendan.

Las leyes ele­men­tales no piden perdón”.

El poeta es un demócrata convencido.

Le gus­ta vagar libre por el mun­do, mez­clán­dose con todo tipo de gentes.

“Que se sien­ten todos:

el mal­va­do

y el justo.

No des­deño a ninguno.

No habrá diferencias

ni priv­i­le­gios para nadie”.

Y su men­saje es claro:

“Largo tiem­po has soña­do sueños despreciables.

Ven, que te limpie los ojos…

y acostúm­brate ya al res­p­lan­dor de la luz.

Aho­ra tienes que ser un nadador intrépido.

Aven­túrate en alta mar, flota, 

mírame con­fi­a­do

y arremete con­tra la ola”.

En Canto a mí mismo hay momentos duros.

Como ya anticipó al prin­ci­pio del libro, Whit­man no nie­ga lo malo del ser humano. Igual que invi­ta a los mal­va­dos a su mesa, tam­bién retra­ta con detalle algu­nas de sus acciones:

“Sien­to a la madre que ayer fue que­ma­da en la hoguera

por here­je, ante la mira­da de sus hijos;

y al escla­vo persegui­do como un zor­ro por los perros;

lo sien­to vencido, 

apoy­a­do en la cerca, 

sin alien­to, 

sudoroso…

Sien­to las pun­zadas de su corazón, 

sus pier­nas dobladas, 

su cuel­lo caí­do sobre el pecho

y los bal­a­zos asesinos”.

Con estos ver­sos se me saltaron las lágrimas.

Pero esa empatía que uti­liza para hac­er­nos llo­rar es pre­cisa­mente nues­tra mejor arma para hac­er un mun­do mejor.

“No le pre­gun­to al heri­do cómo se siente, 

me con­vier­to en el herido”.

Y ten­emos otra, dos fras­es que bas­tan para dar sen­ti­do a cualquier vida:

“Aquel que cam­i­na una sola legua sin amor, 

cam­i­na amor­ta­ja­do hacia su pro­pio funeral”.

Leer a Whitman es un desafío.

En un momen­to estás dis­fru­tan­do de la pura belleza de sus pal­abras; al sigu­iente te gol­pea con la feal­dad del mun­do; después te lle­va con él, a nave­g­ar por el Mar Árti­co, y al final te invi­ta a empren­der tu pro­pio camino. No sabes lo que te vas a encon­trar en el sigu­iente poe­ma. Puede ser la descrip­ción de una batal­la, o la serenidad de una vaca pastando.

Este poeta sor­prende, estremece, a veces inclu­so repugna. Y me apasiona.

Si no lo conocéis, por favor, leed alguno de sus poe­mas, porque no os dejarán indifer­entes. De hecho, a mí me resul­tan inspi­radores. Además, me encan­ta su tono desafi­ante y reivindicativo.

“Cuan­to yo señale como mío

debes tú señalar­lo como tuyo, 

porque si no pierdes el tiem­po escuchan­do mis palabras”.

¿Habéis leí­do este libro? ¿Os apetece dar­le una opor­tu­nidad? ¿ Cuál es vue­stro poe­ma favorito de Whit­man? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un abra­zo para todos. ¡Leed mucho!

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2 comentarios

  1. Gra­cias por la infor­ma­ción. Gran aporte de esta web. Un cor­dial saludo!

    • Flecha-literaria Flecha-literaria

      Hola Mar­i­an,
      te agradez­co ese comen­tario tan pos­i­ti­vo, real­mente sig­nifi­ca mucho para mí.

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