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El lagarto negro — Edogawa Rampo

El lagar­to negro es una nov­ela de aven­turas y mis­te­rio con algunos tintes de ter­ror. Está llena de sor­pre­sas, tiene acción, dra­ma, y algu­nas situa­ciones surrealistas.

Los personajes me han gustado bastante.

La pro­tag­o­nista prin­ci­pal, lla­ma­da El lagar­to negro, es una crim­i­nal sin escrúpu­los, capaz de las may­ores atro­ci­dades. Tam­bién es extremada­mente inteligente, me ha hecho dis­fru­tar con sus tru­cos ingeniosos.

Lo mejor es que, a pesar de su cru­el­dad, no es la típi­ca vil­lana plana que solo sirve para hac­er bril­lar al antag­o­nista. No, en este caso ten­emos a un per­son­aje com­ple­jo, impre­vis­i­ble, y que a veces desconcier­ta al lec­tor con sus reacciones.

La his­to­ria tiene un copro­tag­o­nista, el detec­tive Akechi, que recuer­da a Sher­lock Holmes en alguno de sus méto­dos y en su astu­cia, aunque tiene menos caris­ma. Por supuesto, estos dos per­son­ajes se enfrentarán en varias oca­siones a lo largo de la nov­ela, y la rival­i­dad entre ellos se verá acre­cen­ta­da por su mutua admiración. De hecho, la prin­ci­pal moti­vación del Lagar­to Negro no es con­seguir el botín del robo, sino retar a Akechi y demostrar que es más inteligente que él.

Lo mejor de El lagarto negro es su ambientación:

Los bajos fon­dos de Japón, la morgue, un almacén aban­don­a­do en una zona indus­tri­al, el uso de la seduc­ción y el exhibi­cionis­mo sór­di­do gen­er­an una atmós­fera sinies­tra. La relación de esclav­i­tud den­tro de la orga­ni­zación crim­i­nal, la cru­el­dad y el sadis­mo que se refle­jan sin tapu­jos cre­an algu­nas esce­nas espeluznantes.

Hay otros esce­nar­ios, de hecho a lo largo de la nar­ración via­jare­mos bas­tante den­tro de Japón, y nos mover­e­mos en difer­entes ambi­entes. Pero el ver­dadero hog­ar del Lagar­to Negro son los bajos fon­dos, y siem­pre vuelve a ellos.

Lo que no me gusta de esta novela es que parece muy occidental.

Aunque algunos per­son­ajes vis­ten kimono y ropa tradi­cional, la his­to­ria no refle­ja ni la cul­tura, ni la religión, ni las tradi­ciones japone­sas. Es un rela­to mod­er­no, que podría tran­scur­rir en cualquier lugar.

Por lo demás, El lagar­to negro me ha resul­ta­do muy interesante.

Es una nov­ela llena de acción, no le sobra nada, y la tra­ma está muy bien hila­da. A mí ha con­segui­do sor­pren­derme y lo he pasa­do muy bien con esta lectura.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leí­do esta nov­ela? ¿Os apetece dar­le una opor­tu­nidad? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do has­ta la próx­i­ma reseña. Un salu­do a todos.

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