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Adaptaciones, ¿sí o no?

Esta sem­ana me apetece hablar de las adapta­ciones del libro a la pan­talla, ya sea cine o serie de televisión.

Hemos tenido muchísi­mos ejem­p­los de adapta­ciones a lo largo de la his­to­ria, no es nada nue­vo. Pero voy a lim­i­tarme a comen­tar tres de ellos.

Empiezo por las películas de El señor de Los Anillos rodadas por Peter Jackson.

Ten­go que recono­cer que en su momen­to fui muy críti­ca, porque esper­a­ba que se rodara exac­ta­mente lo que había escrito Tolkien, sin cam­biar ni una coma. Eso, evi­den­te­mente, no fue así. Me enfadé con cada cam­bio, y con la ausen­cia de algu­nas esce­nas y per­son­ajes que desea­ba ver en el cine.

Pero ahora entiendo que el lenguaje audiovisual es, y tiene que ser, diferente del lenguaje literario.

No se puede copi­ar y pegar. Además, es posi­ble que si se hiciera así el resul­ta­do fuera igual de decep­cio­nante. Lo que hay que bus­car es que se man­ten­ga la lóg­i­ca inter­na de la obra orig­i­nal. Es decir, que los per­son­ajes actúen y piensen como los de la nov­ela; y que la tra­ma, el mun­do y la ambi­entación sean fieles a ella.

Hay que elim­i­nar esce­nas, porque nor­mal­mente la nov­ela orig­i­nal es tan larga que, si la adap­taras entera, la pelícu­la duraría demasi­a­do. Acep­to inclu­so que se inven­ten esce­nas, siem­pre y cuan­do se respete la coheren­cia inter­na y todo se explique convenientemente.

Vis­to así, aho­ra creo que las pelícu­las de El señor de los Anil­los (ojo, sin incluir el Hob­bit, hablo sólo de la trilogía orig­i­nal) sí que son una bue­na adaptación. Sal­vo por una cosa: el momen­to en el que Faramir desea quedarse el anil­lo. Eso no lo perdono.

Otro ejemplo de adaptación que me parece excelente es la serie Sherlock, de la BBC, del año 2010.

Todos cono­ce­mos a Sher­lock Holmes, y lo aso­ci­amos a la época vic­to­ri­ana. Esta serie, sin embar­go, lo trasla­da al Lon­dres mod­er­no. El doc­tor Wat­son no escribe libros, sino un blog. Los vil­lanos se trans­for­man en ter­ror­is­tas que ponen bom­bas, o en cyberdelin­cuentes. Pero se con­ser­va la esen­cia de los per­son­ajes y de las his­to­rias originales.

Sin­ce­ra­mente, en la may­oría de los casos sue­lo preferir el libro a la adaptación. Pero con Sher­lock creo que ambos me gus­tan por igual. La ver­sión de la serie de El sabue­so de los Bak­erville, en la que inter­viene un lab­o­ra­to­rio de inge­niería genéti­ca, me parece magistral.

Un últi­mo ejem­p­lo: yo des­cubrí Lo que el vien­to se llevó a través de la pelícu­la, y después de leer el libro sigo dicien­do que la adaptación cin­e­matográ­fi­ca es maravillosa.

Como veis, no estoy en contra de las adaptaciones, y disfruto mucho con ellas, cuando son buenas.

Pero hay una adaptación muy reciente que real­mente me ha indig­na­do, y que quiero comen­tar con vosotros.

Hablemos de Juego de Tronos.

Al prin­ci­pio, esta serie era fiel a la his­to­ria orig­i­nal. En sus primeras tem­po­radas inclu­so inven­tó algu­nas esce­nas exce­lentes. Por ejem­p­lo, algunos diál­o­gos mem­o­rables que no se encuen­tran en los libros, pero que en la serie fun­cio­nan estupendamente.

Con el paso de los años y las tem­po­radas, los guion­istas empezaron a ale­jarse cada vez más de la obra de George R. R. Mar­tin, has­ta el pun­to de que aho­ra el pro­pio autor de las nov­e­las insiste en que los libros son una cosa y la serie otra. Cuan­do se lle­ga a ese pun­to, yo creo que ya no es cor­rec­to hablar de adaptación.

Des­de mi pun­to de vista, muy per­son­al, una adaptación debe basarse ante todo en el respeto a la obra orig­i­nal. Puedes cam­biar cosas, pero no puedes destru­ir la lóg­i­ca inter­na, ni saltarte las nor­mas que ha estable­ci­do el autor. En ese caso ya no estás adap­tan­do una nov­ela, sino como mucho copiando una ambi­entación, o el nom­bre de unos personajes.

Actualmente, Juego de Tronos sólo tiene una cosa en común con las novelas originales.

Se han respeta­do los nom­bres de muchos per­son­ajes y lugares, pero nada más.

Los guion­istas de la serie han destroza­do por com­ple­to los arcos de los per­son­ajes que Mar­tin había con­struí­do con tan­to cuida­do. Han hecho caso omiso de la geografía, la his­to­ria, la cul­tura y las car­ac­terís­ti­cas propias de cada región. Por supuesto, no hay ningu­na coheren­cia inter­na. No se entiende por qué suce­den las cosas, o por qué los per­son­ajes hacen lo que hacen. Eso, des­de luego, no es una adaptación.

Para que no haya malen­ten­di­dos: si alguien quiere hac­er una serie medieval con un guión real­mente hor­ri­ble, pero rica en efec­tos espe­ciales para atraer a las masas, con sexo machista gra­tu­ito y vio­len­cia explíci­ta, y que tra­ta a sus espec­ta­dores como si fuer­an idio­tas, por mí no hay ningún problema.

Lo que no me parece bien es que, para vender tu pro­duc­to, le pon­gas el nom­bre de otro que ya existe y que no se le parece. Eso es deshonesto.

En primer lugar, porque es una tremen­da fal­ta de respeto al tra­ba­jo del autor, y tam­bién a los lec­tores. En segun­do lugar, porque habrá quien se crea que las nov­e­las real­mente son así, ni se moleste en leer­las, y se quede con la impre­sión de que George R. R. Mar­tin ha escrito seme­jante bazofia. Y en ter­cer lugar, porque, sim­ple­mente, no es cier­to. Las últi­mas tem­po­radas de la serie no se basan ni remo­ta­mente en los libros, eso es pura y sim­ple­mente mentira.

Yo per­sonal­mente os recomien­do muchísi­mo leer cualquier nov­ela de George R.R. Mar­tin, para que no os quedéis con una idea equiv­o­ca­da. Os dejo el enlace a una reseña por si os interesa.

Así que, para con­cluir, adapta­ciones sí, pero con respeto.

¿Qué opináis vosotros? Estoy dese­an­do leer vue­stros comentarios.

 

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