Saltar al contenido

Ellas — Varios autores

“Al entrar en la sala donde se reunía el Con­se­jo de Admin­is­tración vio solo hom­bres, que la tomaron por una sec­re­taria, por supuesto. Cuan­do se sen­tó en el sil­lón pres­i­den­cial todos se asom­braron. Y más aún cuan­do empezó a dar órdenes. Pero en una sola reunión con­sigu­ió reti­rar todas las man­zanas podri­das, y a par­tir de ese día, la empre­sa empezó a dar beneficios”

ellas

El tex­to que abre este post fue el que envié para par­tic­i­par en el con­cur­so de microre­latos Ellas y ha sido pub­li­ca­do en el libro resul­tante del con­cur­so. Es un com­pen­dio de his­to­rias muy breves, de máx­i­mo cin­co líneas, en el que encon­traréis difer­entes enfo­ques sobre un úni­co tema: La mujer.

Os pre­sen­to aquí alguno de los tex­tos que más me han gustado:

Los pasos gana­dos escrito por Beat­riz Domínguez Cao:

“Noche oscu­ra como el miedo que la empu­ja a irse. Se cree cobarde; aún no es con­sciente de lo valiente que demostrará ser. Pen­sar úni­ca­mente en el paso sigu­iente: así se gana. Solo al final del camino sabe­mos cuán­to curte, pero la lucha cobra vida en otras, nun­ca aje­nas, que com­pren­den rabi­as, que las dejan ir, porque en esas otras vidas, nun­ca aje­nas, solo cuen­tan los pasos ganados”.

Sobre el mis­mo tema escribe tam­bién Ana María Albalade­jo Gar­cía en su tex­to La vida por delante.

“Se miró en el espe­jo una últi­ma vez. Bor­ró las huel­las con el maquil­la­je de siem­pre. Esbozó una triste son­risa. Cogió su bol­so sin mirar atrás y dejó las llaves en el cenicero de la entra­da. La puer­ta se cer­ró tras ella. Sus pasos gol­pearon la acera con fuerza y su corazón latió más aprisa que nun­ca, anun­cián­dole el camino de vuelta a la vida”.

En este libro encon­traréis muchos otros temas. Tam­bién hay tex­tos más metafóri­cos, por ejem­p­lo el de Alber­to Anto­nio Sánchez Arguel­lo, tit­u­la­do Volar:

“La mujer de la torre le da de beber gotas de su san­gre a los cuer­vos que la vis­i­tan. Así, una parte de ella vuela en libertad”.

El últi­mo ejem­p­lo que os trai­go es Dim­i­to como prince­sa, escrito por Ana Dolores Marín Martínez.

“Estoy cansa­da de oír cómo todos me dicen cuál es mi des­ti­no y nadie me pre­gun­ta si me gus­ta o no. Y creo que es injus­to haber pasa­do tan­tos años encer­ra­da en esta torre esperán­dote. Es más, tam­bién creo que es injus­to que tú hayas tenido que cruzar los mares, los desier­tos, los océanos, los polos… A lo mejor lo que te apetecía era quedarte tran­quil­a­mente en tu casa rascán­dote los cojones. Así que , prince Charm­ing, gra­cias, pero ten­go mi pro­pio cor­cel blanco”.

Si tenéis ocasión, os recomien­do mucho que leáis este libro, que ofrece var­iedad y cal­i­dad. A lo mejor des­cubrís a algún escritor o escrito­ra que os guste.

Por hoy me despi­do con un beso para todos. ¡Has­ta pronto!

Com­párte­lo
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *