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La isla bajo el mar — Isabel Allende

La isla bajo el mar comien­za en 1770. La his­to­ria tran­scurre prin­ci­pal­mente en Haití, que en esa época se llam­a­ba Saint-Domingue y era colo­nia france­sa. Esta nov­ela nar­ra la vida de Zarité, una escla­va propiedad de uno de los prin­ci­pales plan­ta­dores de azú­car. En ella vivi­mos tam­bién la rebe­lión de los esclavos, las ten­siones políti­cas entre Fran­cia y su colo­nia, el día a día de las planta­ciones, y el exilio de los grandes ter­rate­nientes blancos.

 

El amo de Zarité es Toulouse Valmorain, un joven francés admirador de Rousseau y con ideas liberales.

Cuan­do lle­ga a la colo­nia para hac­erse car­go de la plantación de su padre se encuen­tra con un mun­do bru­tal, al que se adap­ta sor­pren­den­te­mente rápi­do, desechan­do sus escrúpu­los ini­ciales acer­ca de la esclav­i­tud. Más difí­cil le resul­ta enten­der la com­ple­ja estruc­tura social:

“Entre los mulatos libres o affran­chis existían más de sesen­ta clasi­fi­ca­ciones según el por­centa­je de san­gre blan­ca, que deter­mina­ba su niv­el social… Los mulatos esta­ban unidos por su aspiración común a pasar por blan­cos y su des­pre­cio vis­cer­al por los negros. Los esclavos, cuyo número era diez veces may­or que el de los blan­cos y affran­chis jun­tos, no con­ta­ban para nada”.

portada

Toulouse entra en contacto con Violette, la cortesana más famosa y codiciada de la isla.

Vio­lette será otro de los per­son­ajes prin­ci­pales cuya his­to­ria seguire­mos a lo largo de toda la nov­ela. Ella es tam­bién quien se encar­ga de com­prar y adies­trar a Teté (como todos lla­man a Zarité), para que sea la escla­va per­son­al de la futu­ra esposa de Val­morain. Aunque Vio­lette es nieta de escla­va, y por tan­to mes­ti­za, no tiene ningún prob­le­ma con la esclav­i­tud. De hecho, ella mis­ma tiene una escla­va. Por si eso fuera poco, además está enam­ora­da de un capitán del ejérci­to que no tiene ningún escrúpu­lo en asesinar y tor­tu­rar a niños negros para obten­er infor­ma­ción sobre los rebeldes.

Todos los personajes de La isla bajo el mar son muy complejos.

Es asom­brosa la nat­u­ral­i­dad con la que Allende nos sumerge en este mun­do, en el que la esclav­i­tud y la vio­len­cia son sim­ple­mente algo nat­ur­al. Hay momen­tos en la nov­ela en que la auto­ra describe el día a día de la plantación, e inevitable­mente nos pre­sen­ta unas condi­ciones de vida ter­ri­bles para los esclavos. Pero ten­go que recono­cer que la auto­ra no se cen­tra en descrip­ciones cru­eles. Se limi­ta a enun­ciar la real­i­dad tal como era, como parte de la ambientación.

El vudú está muy presente durante todo el texto.

Se describen algu­nas cer­e­mo­nias de una for­ma tan visu­al que por momen­tos parece que estás vien­do una pelícu­la, más que leyen­do. Se nota que la auto­ra se ha doc­u­men­ta­do, porque tam­bién uti­liza vocab­u­lario pro­pio de esta religión, aunque eso a veces difi­cul­ta la lectura.

También hay momentos muy emotivos, como este:

“Mi hija era lo que más me importa­ba en el mun­do. Habíamos vivi­do pegadas como un solo cuer­po, una sola alma, has­ta que el miedo de que la vendier­an o de que su pro­pio padre la vio­lara en la puber­tad, como había hecho con­mi­go, me obligó a sep­a­rarme de ella. Más de una vez había vis­to al amo palpán­dola como los hom­bres tocan a las niñas para saber si ya están maduras. La fri­al­dad de mi hija me dolió: por pro­te­gerla, tal vez la había perdido.”

Llega un momento en que los esclavos se organizan y la rebelión es masiva.

En la nov­ela hay esce­nas de infarto,en las que real­mente no sabes si los pro­tag­o­nistas con­seguirán sobrevivir.

En la parte final de La isla bajo el mar tam­bién está muy pre­sente el movimien­to abo­l­i­cionista esta­dounidense: la lucha entre los que quieren con­ser­var su for­ma de vida, y los que exi­gen que se supri­ma la esclav­i­tud y que se trate a los negros igual que a los blancos.

Recomien­do muchísi­mo la lec­tura de este libro, porque refle­ja clara­mente una época de la his­to­ria que no con­viene olvi­dar, de una for­ma respetu­osa para el lec­tor. Hay otras nov­e­las que hablan sobre el tema de la esclav­i­tud pero son muy crudas, no aptas para lec­tores sen­si­bles. Esta, sin embar­go, no se cen­tra úni­ca­mente en la vida de la plantación. Habla tam­bién de políti­ca, del exilio, del choque entre la med­i­c­i­na académi­ca y los reme­dios de las curan­deras, de la evolu­ción de la sociedad, y muchos otros temas. Así la lec­tura es ame­na, hay varias sub­tra­mas que se entre­cruzan con la tra­ma prin­ci­pal, mucha acción, y la nar­ración es ágil, todo tran­scurre rápidamente.

¿Conocéis esta novela?¿Qué os parece? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un beso para todos. ¡Has­ta pronto!

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