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El guardián invisible — Dolores Redondo

Un asesino mis­te­rioso. Una inspec­to­ra que tiene que luchar con­tra sus pro­pios demo­ni­os mien­tras resuelve un caso espe­cial­mente com­pli­ca­do. Ele­men­tos esotéri­cos y leyen­das arcaicas que cobran vida. Si mez­clam­os todos estos ingre­di­entes obten­dremos El guardián invis­i­ble, una nov­ela muy espe­cial, con el equi­lib­rio jus­to entre emo­ción y razón, lóg­i­ca e intuición.

El peso de la trama lo lleva la investigación de los crímenes.

No se tra­ta de una deslum­brante exhibi­ción de lóg­i­ca, como en Sher­lock Holmes. Más bien es el retra­to de una inves­ti­gación que pro­gre­sa lenta­mente. Visi­ta­mos la sala de autop­sias, acom­pañamos a los policías en el tra­ba­jo de cam­po, los vemos enfrentarse a la frus­tración y a las traiciones inter­nas. Todo este real­is­mo es muy nece­sario, para equi­li­brar la narración.

Tirada de cartas de tarot

Porque lo que hace diferente a El guardián invisible es, precisamente, la parte menos realista.

Las car­tas del Tarot, el vudú y las leyen­das sobre seres sobre­nat­u­rales serán muy impor­tantes para la inves­ti­gación. Lo que más me ha gus­ta­do es que son pre­cisa­mente los cien­tí­fi­cos los que sug­ieren a la pro­tag­o­nista que abra la mente y deje de lado su escep­ti­cis­mo. Como la mag­ní­fi­ca expli­cación de un antropól­o­go, que os resumo aquí:

“Fueron obsesos medio enfer­mos como el inquisidor de Bay­ona los que emprendieron la guer­ra sin cuar­tel con­tra las antiguas creen­cias, con­sigu­ien­do con su locu­ra jus­to el efec­to con­trario. Lo que siem­pre había for­ma­do parte de las creen­cias de la gente se con­vir­tió de pron­to en algo maldito. Pero antes, la antigua religión había for­ma­do parte de los moradores del Piri­neo durante cien­tos de años sin causar prob­le­mas, inclu­so con­vivien­do con el cristianismo…»

El tercer ingrediente es la historia personal de la inspectora.

A lo largo de la nar­ración, se van insin­uan­do muy sutil­mente ele­men­tos que acre­cien­tan la curiosi­dad del lec­tor sobre su pasa­do. Sabe­mos que esconde algo, que está luchan­do con­tra algún recuer­do doloroso, pero has­ta el final no des­cub­ri­mos de qué se trata.

Son pár­rafos llenos de emo­ción, que con­ta­gian angus­tia, desconcier­to, inclu­so miedo. Pero tam­bién nos hacen admi­rar a la pro­tag­o­nista. No todo el mun­do sería capaz de enfrentarse a crímenes tan atro­ces, mien­tras con­vive cada día con ese ter­ror. Para mí, la rev­elación del secre­to de la inspec­to­ra fue aún más impac­tante que los asesinatos.

Estos elementos hacen de El guardián invisible una novela muy completa. 

Es impor­tante señalar que el final tam­bién está a la altura. La auto­ra, muy hábil­mente, intro­duce pis­tas fal­sas que te lle­van a sospechar de la per­sona equiv­o­ca­da. Así que me quedé muy sor­pren­di­da cuan­do se des­cubre quién está come­tien­do esos asesinatos, y sobre todo, por qué lo hace.

Hay otros detalles muy atrayentes en El guardián invisible. 

Los pár­rafos en los que se habla del carác­ter de la gente del pueblo, lo difí­cil que fue durante sig­los sobre­vivir en el valle del Baztán y la tenaci­dad que requerían sus moradores para vencer a la nat­u­raleza me han cautivado.

Bosque con río.

El amor por los paisajes de la zona, y espe­cial­mente por el bosque, que trans­mite Dolores Redon­do me parece muy bonito:

“Todos los bosques son poderosos, algunos son temi­bles por pro­fun­dos, por mis­te­riosos, otros por oscuros y sinie­stros. El bosque del Baztán es hechizante, con una belleza ser­e­na y ances­tral que evo­ca sin bus­car­lo su parte más humana, la parte más etérea e infan­til, esa que cree en las mar­avil­losas hadas”.

El guardián invisible también tiene sus defectos.

Hay una parte de la nov­ela en la que la inspec­to­ra se ded­i­ca a pasear y con­tarnos la his­to­ria del pueblo. Durante ese frag­men­to perdí por com­ple­to el interés, porque el rit­mo es demasi­a­do lento. La auto­ra detal­la pro­fusa­mente los edi­fi­cios desta­ca­dos y los nom­bres de las calles. Está claro que esa infor­ma­ción no va a apor­tar nada a la tra­ma, y tam­poco es nece­saria para la ambi­entación, que por lo demás está muy bien logra­da. Así que ese capí­tu­lo me resultó muy aburrido. 

Por otro lado, creo que se le podría haber saca­do más par­tido a la tra­ma sobre­nat­ur­al. Me gus­taría que hubiera más his­to­rias sobre El guardián invis­i­ble, o más avistamientos. 

En resumen, El guardián invisible me parece una novela interesante.

La his­to­ria atra­pa, porque explo­ra lo mejor y lo peor del ser humano, nos hace pen­sar pero tam­bién emo­cionarnos, y nos mantiene en vilo has­ta que con­seguimos descifrar todos los misterios.

Yo dis­fruté más de lo que esper­a­ba con esta lectura. 

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leí­do esta nov­ela? ¿Os apetece dar­le una opor­tu­nidad? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un car­iñoso salu­do a todos. Has­ta la próx­i­ma reseña, seguid dis­fru­tan­do de la lectura.

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