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Emigrantes de Posguerra — Simón J. Martínez R.

Emi­grantes de Pos­guer­ra es la his­to­ria, basa­da en hechos reales, de una famil­ia numerosa que inten­ta salir ade­lante en los años de ham­bre y mis­e­ria que sigu­ieron a la Guer­ra Civ­il española.

Esta novela hace un retrato muy fiel de la vida cotidiana en la década de los cuarenta.

La his­to­ria comien­za cuan­do la guer­ra aún no ha acabado:

“En las trincheras se lucha­ba más por con­ser­var las propias vidas que por unos ide­ales políti­cos (“por Dios y por España”) que pocos entendían o compartían…”

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Pero no solo se lucha en el cam­po de batal­la. La mera super­viven­cia es tarea ard­ua. Sacar ade­lante la cosecha, con pocos medios y más aún en época de sequía impli­ca tra­ba­jar día y noche. Y lo peor es que, aunque la cosecha sea pobre, los inspec­tores de Abas­tos req­ui­san una gran parte. Además, la pagan a un pre­cio infe­ri­or al de mercado.

Sin embargo, muy poco a poco y con gran esfuerzo, es posible labrarse una vida mejor.

Ese es el hilo argu­men­tal de Emi­grantes de Pos­guer­ra. Porque la famil­ia pro­tag­o­nista , tras perder­lo abso­lu­ta­mente todo en un incen­dio y endeu­darse casi de por vida para poder volver a empezar de cero, no solo con­sigue pagar las deu­das, sino además salir de la pobreza. ¿Cómo? Eso es lo que nar­ra esta novela.

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El tex­to te trasla­da real­mente a la época. Un gran acier­to del libro es que habla de casi todos los aspec­tos del día a día: la cosecha, el trueque, las car­tillas de racionamien­to, el mer­ca­do de estrap­er­lo, o las vis­i­tas al moli­no a altas horas de la noche para mol­er el tri­go de incóg­ni­to son solo algunos ejemplos.

Me ha encantado el contraste entre los dos protagonistas.

La nov­ela refle­ja la lucha inter­na del mat­ri­mo­nio: él tan audaz y proyectan­do para el futuro, ella cen­tra­da úni­ca­mente en el día a día. Algo que me gus­ta es que el mari­do siem­pre tiene en cuen­ta la opinión de su esposa y teme su enfa­do. En todo el tex­to se nota un gran respeto hacia la mujer, extraño si ten­emos en cuen­ta que España es un país tradi­cional­mente machista, pero muy de agradecer:

“Las madres de aque­l­la época eran el alma de las famil­ias, las autén­ti­cas heroí­nas de aque­l­la lucha en la reta­guardia. Tra­ba­ja­ban en el cam­po como cualquier hom­bre; pero mucho más, porque tam­bién tenían que cuidar de la casa, cri­ar y edu­car a sus hijos, coci­nar y has­ta con­fec­cionar la ropa que necesitaran”.

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La religión también está muy presente en Emigrantes de Posguerra.

De hecho, la hija may­or de esta famil­ia ingre­sa en un con­ven­to de clausura como her­mana lega, lo que supone un gran prob­le­ma porque impli­ca pagar una dote a las mon­jas. A pesar de que ello supone aumen­tar las deu­das de la casa,  la madre insiste y el padre tiene que acabar cediendo.

Hay episo­dios fasci­nantes. El libro nos expli­ca por ejem­p­lo la con­struc­ción de un pozo, paso a paso, y el peli­gro que supone excavar­lo. Tam­bién el tra­ba­jo del zaorí, el “mila­gro” de la bru­ja de Espadañe­do, o el inge­nio del padre cuan­do ve que la tier­ra está tan seca que no se puede rotu­rar y todo parece per­di­do son impresionantes.

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Esta historia sucedió de verdad, y no hace tanto tiempo.

De hecho, algunos de sus pro­tag­o­nistas siguen vivos aún. Pero la vida ha cam­bi­a­do tan­to, y tan ráp­i­da­mente, que a los jóvenes de hoy en día nos parece que nos están hablan­do de una época muy remo­ta. No parece tran­scur­rir en pleno siglo veinte. Da vér­ti­go pen­sar que nos habla de la gen­eración de nue­stros abuelos.

El esti­lo del autor es claro y direc­to, lo que hace la lec­tura ame­na. Sin embar­go, en algunos frag­men­tos el vocab­u­lario me resul­ta com­pli­ca­do. Hay muchas pal­abras que no conocía, tan­to el nom­bre de algu­nas unidades de medi­da de la época, como sobre todo los tér­mi­nos pro­pios del cam­po. Pero eso no es prob­le­ma, existien­do la rae.es, y el Google.

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Emi­grantes de pos­guer­ra es una lec­tura muy recomend­able. He dis­fru­ta­do mucho con este libro, tam­bién he apren­di­do, y en algunos pasajes me ha movi­do a la reflex­ión. ¿Qué más se puede pedir?

Me gus­taría mucho cono­cer vues­tra opinión. ¿Conocéis esta nov­ela? ¿La habéis leí­do? ¿Qué os pare­ció? Espero vue­stros comentarios.

Si os intere­sa leer este libro podéis con­tac­tar con el autor a través de su Face­book. Él estará encan­ta­do de enviaros un ejem­plar fir­ma­do y dedicado.

Por hoy me despi­do, nos leemos la próx­i­ma sem­ana. Un beso a todos.

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