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La novelista fingida — Rafael R. Costa

La nov­el­ista fin­gi­da es la his­to­ria de Bár­bara Louise Shack­le­ton, una escrito­ra que con su primera nov­ela obtu­vo un éxi­to sin prece­dentes. Des­de que aca­ba la gira de pro­mo­ción, vive refu­gia­da en su man­sión, al más puro esti­lo Nor­ma Desmond en Sun­set Boule­vard. Pero Bár­bara es sólo un per­son­aje, tras el que se esconde Rita Amber, una mujer sin escrúpu­los, y una his­to­ria de traición, asesina­to, y una san­gre fría espeluznante.

La referencia cinematográfica no es casual.

La nov­el­ista fin­gi­da es una nov­ela, pero su estruc­tura y su rit­mo recuer­dan a las mejores pelícu­las del cine negro. Tiene inclu­so su propia ban­da sono­ra: Embrace­able you, de Peg LaCen­tra. Tam­bién hay apari­ciones este­lares de la mar­avil­losa Bette Davis, y una atmós­fera de glam­our digna de Hollywood.

bette davis

Rita Amber es la protagonista.

Pero esta his­to­ria no sería posi­ble sin mi per­son­aje favorito, Alice Bru­ma, una mujer que, más que ser escrito­ra, es la lit­er­atu­ra personificada:

“Estoy sufrien­do mucho con esta nov­ela, Bár­bara. Cuan­do llego a casa… no sé expli­car­lo. Sien­to una reac­ción quími­ca. O psi­cológ­i­ca. Primero un calor inten­so me recorre todo el cuer­po. Luego, frío; mucho frío. Llego a pen­sar que no me pertenece la nov­ela, sino que soy yo quien le pertenece. Se apodera de mí”.

“En Alice Bru­ma la lit­er­atu­ra surgía de man­era nat­ur­al. Sus pár­rafos esta­ban acopla­dos con hiladas muy finas. La había oído teclear, y eso no era mecanografi­ar línea a línea, no, era músi­ca ances­tral como la de un arroyo o un vol­cán en erup­ción, no eran pági­nas sino par­ti­turas, com­pas­es de un concier­to magis­tral para el que ella, Bár­bara Shack­le­ton, hal­laría la orques­ta propicia”.

portada

Casi todo lo que ocurre en La novelista fingida gira alrededor de la Literatura.

Hay muchos diál­o­gos en los que los per­son­ajes hablan de las nego­cia­ciones con agentes lit­er­ar­ios y edi­to­ri­ales, del mar­ket­ing, las giras de pro­mo­ción y las galas de pre­sentación. Y, por supuesto, sobre el pro­ce­so de la escritura:

“Los per­son­ajes me rodean en cada momen­to. Me supli­can que escri­ba porque solo así con­seguirán vivir su his­to­ria. ¿Qué sería de ellos sin novelistas?”

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Pero igualmente importantes son los momentos de estrategia, planificación y ejecución del crimen perfecto. 

Tam­poco fal­ta la ten­sión, porque Rita Amber, en su camino a la cima, ten­drá que enfrentarse con algunos obstácu­los que ame­nazan con des­baratar todos sus planes. Y el prin­ci­pal es su antag­o­nista, Stephan Wells, un poeta que des­de el primer momen­to se da cuen­ta de que Bár­bara no es de fiar, y luchará con­tra ella con todas su fuerzas. Aunque los motivos de Stephan no se lim­i­tan a la sim­ple desconfianza:

“Stephan estiró su cuer­po, y de haber tenido bom­bín y bastón los hubiera usa­do para intim­i­dar a esta extraña en su vida. Todo era per­fec­to has­ta que Bár­bara llegó. Alice y él habían con­for­ma­do un mun­do tran­qui­lo, lleno de poe­mas, de pris­máti­cos y de Janis Joplin, y des­de que apare­ció esta mujer un ter­re­mo­to había sacu­d­i­do su real­i­dad. ¿Quién era ella para man­dar en este ter­ri­to­rio privado?”

central park

La nov­el­ista fin­gi­da es una nov­ela orig­i­nal, muy bien hila­da y con unos per­son­ajes muy bien definidos.

Sin embargo, tiene algo que me ha molestado:

Hay pár­rafos en los que el esti­lo del autor es exce­si­va­mente den­so y rebus­ca­do para mi gusto.

“… intenta­ba cap­turar una bal­lena azul ali­men­ta­da con toneladas de pal­abras que lan­zara a sus manos chor­ros de tin­ta escrita…”

“…incon­ta­bles estrel­las surgieron de golpe, cual si un astról­o­go presuroso despar­ra­mase a capri­cho sobre Améri­ca su cucu­ru­cho reple­to de suce­sos celes­tiales, astros grandes y redon­dos como la yema de los dedos a la dis­tan­cia de un bra­zo, jus­to en ese momen­to cuan­do la luz extingue su últi­mo rayo…”

Afor­tu­nada­mente estos pár­rafos no ejem­pli­f­i­can el tono gen­er­al de la nov­ela. Se encuen­tran sobre todo al prin­ci­pio, y se lim­i­tan a las descrip­ciones de la ambi­entación. El núcleo de la his­to­ria está relata­do de una for­ma mucho más sen­cil­la y direc­ta, y las descrip­ciones de los per­son­ajes son fran­ca­mente buenas. 

En gen­er­al, La nov­el­ista fin­gi­da me parece una nov­ela recomend­able, con un argu­men­to intere­sante y una for­ma de tratar la creación lit­er­aria con la que estoy muy de acuer­do. Creo que trans­mite muy bien lo que se siente al escribir, lo que dis­tingue a la bue­na lit­er­atu­ra de los meros ejer­ci­cios téc­ni­co-lit­er­ar­ios. Y eso es algo que siem­pre agradezco.

¿Qué opináis vosotros? ¿La habéis leí­do? ¿Os parece intere­sante? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un abra­zo para todos. Nos leemos la próx­i­ma semana.

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