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Tú no eres como otras madres — Angelika Schrobsdorff

Tú no eres como otras madres es un retra­to descar­na­do y hon­esto de la vida de una mujer sin­gu­lar. Pero tam­bién expli­ca la evolu­ción de Berlín, la situación políti­ca, la ascen­ción nazi y las con­se­cuen­cias de la guer­ra des­de dis­tin­tos pun­tos de vista. Sus pági­nas nos lle­van de via­je en el tiem­po, y nos trans­portan entre Ale­ma­nia y Bul­gar­ia, donde ocur­ren algunos episo­dios fun­da­men­tales para la historia.

La protagonista de esta novela es Else.

Al prin­ci­pio parece sim­ple­mente una bue­na chi­ca judía, bur­gue­sa, edu­ca­da para ser úni­ca­mente esposa y madre en el Berlín ante­ri­or a la Primera Guer­ra Mundi­al. Pero pron­to des­cub­ri­mos que tiene demasi­a­da per­son­al­i­dad para enca­jar en ese molde.

Else tiene solo dos propósi­tos, y no está dis­pues­ta a renun­ciar a ellos: Vivir la vida con la máx­i­ma inten­si­dad, y ten­er un hijo con cada hom­bre al que ame. Es la mujer per­fec­ta para los locos años 20, que ya en su vejez describe así:

“El pre­lu­dio de una época nue­va, mod­er­na, eman­ci­pa­da, que no tuvo opor­tu­nidad. ¡Una grandiosa dan­za de la muerte! La can­ti­dad de gigantes del arte y del int­elec­to que Berlín escu­pió de la noche a la mañana es sim­ple­mente increíble. La mitad eran judíos. Y bien, con­seguimos matar­lo todo: a los judíos, el arte y el intelecto”.

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En la primera parte del libro el arte, el teatro, la música y la literatura tienen un papel protagonista.

Ni Else ni los que la rodean se pre­ocu­pan por la políti­ca. Ella hace tiem­po que no se con­sid­era judía, se ha inte­gra­do total­mente en el mun­do cris­tiano, y además…

“Las catástro­fes políti­cas venían y se iban. Si uno se pre­ocu­pa­ba demasi­a­do por cada una de ellas, a los trein­ta años estaría viejo. Uno esta­ba a su merced, y lo mis­mo daba que se lamen­tara o se divirtiera. A diver­tirse, pues”.

En 1934 Hitler ya es jefe de esta­do, y las medi­das anti­semi­tas se empiezan a implan­tar pero muy poco a poco. Casi nadie las toma en serio, todos pien­san que alguien le parará los pies al tira­no, que la cosa no irá más allá.

Leyen­do Tú no eres como otras madres podemos empezar a intuir cómo fue posi­ble que Hitler engañara a la población ale­m­ana y pudiera lle­gar tan lejos. Porque esta nov­ela describe el día a día de Berlín, cómo la gente se engaña­ba a sí mis­ma, se nega­ba a creer los rumores, se inventa­ba excusas. La propia Else espera has­ta que casi es demasi­a­do tarde. Pero por fin, con muchas difi­cul­tades, con­sigue exil­iarse con sus hijas a una zona supues­ta­mente segura.

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Sofía, cap­i­tal de Bulgaria

Con la llegada a Bulgaria empieza la segunda parte de Tú no eres como otras madres.

El tono de estos capí­tu­los es mucho más serio. Algu­nas esce­nas son real­mente duras, o inclu­so sórdidas.

Des­de el pun­to de vista lit­er­ario, quiero destacar espe­cial­mente las descrip­ciones, que me resul­taron muy intere­santes. La auto­ra está con­tan­do sus propias expe­ri­en­cias. Por eso hace un rela­to muy vívi­do, lleno de olores, sabores, y detalles que nos trans­portan a Bul­gar­ia, un país que resul­ta exóti­co en estas páginas.

En esta parte de la nov­ela la nar­ración es más intimista. Los temas cen­trales son las rela­ciones famil­iares, la dura super­viven­cia, y la adaptación a una lengua y cul­tura tan difer­entes. Pero tam­bién la guer­ra sigue muy presente.

Al prin­ci­pio lle­gan noti­cias del frente, que parece estar muy lejos. Pero la situación se agra­va cada día, y al final los bom­bardeos lle­gan a Sofía. Como resul­ta­do, la famil­ia se que­da sin casa, sum­i­da en la mis­e­ria y la soledad. Pero lo peor es que, tras ese bom­bardeo, no vuel­ven a recibir noti­cias de Peter, el hijo may­or, cuyo paradero y situación será un mis­te­rio durante años.

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Ejérci­to búl­garo, ali­a­do de los nazis

La tercera parte de Tú no eres como otras madres es mi favorita.

En ella podemos leer qué sucede cuan­do lle­ga, supues­ta­mente, la paz. Las niñas a las que hemos vis­to nac­er y cre­cer durante la nov­ela son ya adul­tas, y nos mues­tran cómo las expe­ri­en­cias tan extremas que han vivi­do en su infan­cia y ado­les­cen­cia las han transformado.

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Berlín tras la Segun­da Guer­ra Mundial

La evolu­ción de Else, su brus­co des­per­tar al mun­do real, está retrata­da de una for­ma magis­tral. Porque el per­son­aje con­ser­va su cred­i­bil­i­dad durante todo el rela­to, evolu­ciona sin perder esos ras­gos esen­ciales que hacen que durante toda la his­to­ria podamos recono­cer en ella a la joven que conoci­mos al principio.

La estructura de esta novela me parece un gran acierto.

El rela­to no es lin­eal, hay fre­cuentes saltos tem­po­rales, pero nun­ca desconcier­tan. El lec­tor sabe en todo momen­to quién está nar­ran­do, y si esta­mos en el pre­sente o en el pasado.

Lo inno­vador es que la nar­rado­ra, que siem­pre es Ange­li­ka, a veces habla en primera persona:

“Aún recuer­do un inci­dente fran­ca­mente grotesco…”

pero otras veces pasa a la ter­cera per­sona, men­cionán­dose a sí mis­ma como a un personaje:

“Else se llevó a Ange­li­ka a una rep­re­sentación de ballet…”

Medi­ante esta téc­ni­ca, la escrito­ra evi­ta que los lec­tores teng­amos un exce­so de emo­ciones, nos dis­tan­cia en los momen­tos en los que la nar­ración es demasi­a­do inten­sa o dramáti­ca. Yo lo agradecí, sin­ce­ra­mente, porque la his­to­ria es real­mente cru­el en algunos momentos.

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Fotografía de la autora

Tú no eres como otras madres es una nov­ela pro­fun­da, com­ple­ja, que abar­ca var­ios peri­o­dos históri­cos y atra­pa des­de la primera pági­na. Llena de emo­ciones, pre­gun­tas, reflex­iones y denun­cias; con una pro­tag­o­nista fuerte y valiente que tuvo que romper con su famil­ia y las con­ven­ciones sociales para poder ser ella mis­ma, es un ejem­p­lo de bue­na Lit­er­atu­ra, que for­ma, infor­ma, entre­tiene, hace pen­sar y nos transporta.

Os guste o no, lo que es seguro es que no os dejará indiferentes.

¿Conocéis esta obra? ¿La habéis leí­do? ¿Qué os parece? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un abra­zo para todos. ¡Leed mucho!

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