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La sonrisa etrusca — José Luis Sampedro

La son­risa etr­usca nar­ra la his­to­ria de Sal­va­tore, un viejo campesino que está muy enfer­mo, por lo que su hijo se lo lle­va a vivir con él a la ciu­dad. Allí nue­stro pro­tag­o­nista con­sigue librarse de sus pre­juicios, cono­cerse a sí mis­mo y ser por primera vez real­mente feliz. Todo gra­cias a su nieto, que tam­bién le ayu­da a cono­cer a la que será su com­pañera defin­i­ti­va y el amor de su vida.

El autor, José Luis Sampe­dro, mues­tra en este tex­to una enorme sen­si­bil­i­dad y capaci­dad de empatía.

La sonrisa etrusca es una novela maravillosa.

El amor que siente el pro­tag­o­nista por su nieto está pre­sente a lo largo de toda la narración:

“Pero casi siem­pre el viejo va pen­di­ente del niño. Todo en él le asom­bra: los oji­tos tran­qui­los o ávi­dos, el man­oteo incans­able, la suavi­dad de la piel, los repenti­nos chillidos”.

sonrisaetrusca

También hay momentos divertidos.

Me reí mucho con las inter­ac­ciones entre Sal­va­tore y Andrea, la esposa de su hijo, que vienen de dos mun­dos opuestos. Por ejem­p­lo, en esta esce­na, el pro­tag­o­nista está con­ven­ci­do de que su ene­mi­go ha muer­to debido a los hechizos que le hizo una bruja:

“Asun­to zan­ja­do. ¡Y viva la Mar­let­ta, la bue­na magára!

 Andrea le mira alu­ci­na­da. “Vivo en el absur­do”, pien­sa. Por for­tu­na, la tele­visión va a dar las noticias”.

sonrisa etrusca-partisano

Salvatore es un partisano.

Está acos­tum­bra­do a luchar cuer­po a cuer­po, a la vio­len­cia, en su vida no hay lugar para la ter­nu­ra. Tiene una men­tal­i­dad cer­ra­da y antigua.

“La mejor vida, Bruno, andar a cuchilladas por una hembra”.

Pero el tra­to diario con el bebé hace que poco a poco empiece a cambiar:

“Aunque se puede ser hom­bre y tam­bién… No sé, pero yo sien­to den­tro algo más, algo nue­vo, aso­man­do… ¿Qué? Antes me reía de eso: ¡cosas de mujeres!… pero ahí está ese corderillo…”

Hay una esce­na que me encan­ta, en la que el pro­tag­o­nista ve por primera vez la Pietá Ron­dani­ni de Miguel Ángel, una escul­tura que pos­te­ri­or­mente será impor­tante en la historia.

pieta-sonrisa etrusca

“La impre­sión crece en el viejo: aquel artista fue de su mis­mo tem­ple. Por eso ansía com­pren­der­le mejor: ¿qué labró en esa roca, qué nos quiso decir?… Ese per­son­aje en pie, con redon­do cas­co y man­to, soste­nien­do a un hom­bre desnudo cuyas rodil­las se doblan en el des­mayo o en la agonía… ¿qué mis­te­rio encierra?”

Algo que me impresiona es que el autor trata el tema del cáncer con mucha sutileza.

No se cen­tra para nada en la enfer­medad, que está siem­pre en un segun­do plano y como si no tuviera impor­tan­cia. Pero los lec­tores sabe­mos que Sal­va­tore está enfer­mo, y eso le da pro­fun­di­dad a la his­to­ria. Su tiem­po se ago­ta y él todavía tiene ganas de hac­er, sen­tir y vivir muchas cosas antes de morirse.

En resumen, La sonrisa etrusca es una novela emotiva y entrañable.

Yo la he releí­do ya varias veces y nun­ca me can­so de ella.

sonrisa etrusca-enamorados

Lo que más me gus­ta: La evolu­ción del pro­tag­o­nista, cómo pasa de ser un bru­to insen­si­ble a ten­er el val­or de recono­cer que esta­ba equiv­o­ca­do. Es más, aprende a ser alguien diferente.

Lo que menos me gus­ta: En algunos momen­tos Andrea no me parece creíble, hay esce­nas en las que es exager­ada­mente sev­era y egoís­ta. A veces parece casi una caricatura.

¿Qué opináis vosotros?¿Habéis leí­do el libro? ¿Os gus­taría leer­lo? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un beso para todos. ¡Has­ta la próx­i­ma entrada!

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