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Mis ojos llenos de ti — Carlos Roncero

Mis ojos llenos de ti es una nov­ela de his­to­rias cruzadas.

Una de las historias es la de Leo, el hijo del sepulturero.

Este joven vive encer­ra­do en su bat-cue­va sin quer­er rela­cionarse con el mun­do real. Nos cuen­ta su infan­cia y su ado­les­cen­cia medi­ante saltos temporales.

“En cuan­to me ponía a cavar en la are­na, la gente me mira­ba con una expre­sión tipo “Claro, del hijo del enter­rador, ¿qué puedes esper­ar?” Con el resto de los infantes que exper­i­menta­ban con la are­na todo eran sonrisas.”

La otra historia la cuenta el espíritu de Arturo.

Se tra­ta de un hom­bre que murió hace tres años,  pero aún sigue inten­tan­do medi­ar entre su hija Sonia y su esposa San­dra, que no con­siguen super­ar su pér­di­da. San­dra se ha hun­di­do en una depre­sión tan pro­fun­da que no se da cuen­ta de que ha aban­don­a­do total­mente a su hija. Sonia se refu­gia en su vio­lonch­e­lo, y se vuelve una per­sona total­mente solitaria.

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A pesar de que el tema cen­tral es la muerte y el due­lo, la nov­ela tiene un men­saje pos­i­ti­vo, no es un dra­ma trági­co. Hay momen­tos que me hicieron reír, como este:

“Una mañana solea­da de viernes entró Dios en per­sona en mi habitación. Me dejó tras haber hecho las cor­re­spon­di­entes ver­i­fi­ca­ciones de su insta­lación de Inter­net. Luego, Dios empezó a enviar sus mesías: las pági­nas p2p, los foros, los chats, Google, las pági­nas para lig­ar, y por últi­mo, su hijo hecho carne, Youtube.”

 

En Mis ojos llenos de ti también encontraremos varias reflexiones muy interesantes sobre la sociedad:

“No sé si es triste, duro o patéti­co lo que voy a decir, pero casi toda la cul­tura que ten­go se la debo a él. No se la debo al sis­tema educa­ti­vo, ni a mis padres, sino a un críti­co de cine por el que sen­tía un agradec­imien­to constante”.

Lo que me ha engan­cha­do total­mente a este libro son las esce­nas donde se describen las emo­ciones de los pro­tag­o­nistas. Creo que el autor con­sigue que el lec­tor sien­ta lo mis­mo que el per­son­aje, y eso es difí­cil de lograr.

“Cuán­to odio, mi amor, cuán­ta frus­tración gen­era una pér­di­da. ¿Por qué no nos preparan para algo así? ¿No debería haber una asig­natu­ra en la escuela que nos lo enseñara y que se pror­rog­a­ra has­ta la uni­ver­si­dad o al resto de nues­tra vida?”

La relación entre la madre y la hija es fascinante.

Al prin­ci­pio me frus­tró, porque no con­seguía enten­der­la. Pero a medi­da que avan­za la nov­ela y te expli­ca más datos sobre la his­to­ria de cada una, tus sen­timien­tos como lec­tor van evolu­cio­nan­do, y acabas entendién­dolas a las dos.
Hay esce­nas, como la de la fies­ta de cumpleaños, que real­mente me hicieron reflexionar:

“Los adul­tos, con la sabiduría que les car­ac­ter­i­za, habían trans­mi­ti­do a sus hijos el ren­cor que durante años, y por lo gen­er­al por razones absur­das, habían acu­mu­la­do entre ellos”.

En Mis ojos llenos de ti hay bas­tantes ref­er­en­cias cul­tur­ales, sobre todo a pelícu­las y músi­ca. Algo que me ha gus­ta­do espe­cial­mente es que creo que el autor se ha doc­u­men­ta­do sobre músi­ca clási­ca. Nom­bra con mucha seguri­dad a var­ios com­pos­i­tores y títu­los de sin­fonías, alguno de los cuales no conocía y gra­cias a esta nov­ela he bus­ca­do y dis­fru­ta­do mucho.

Pero ninguna obra es perfecta, y ésta también tiene errores.

En algu­nas esce­nas fal­ta coheren­cia. Por ejem­p­lo, en una esce­na San­dra y Sonia dis­cuten, la madre se dis­cul­pa y la hija le cier­ra la puer­ta en las narices. Pero a la mañana sigu­iente, sin medi­ar pal­abra, de repente son las mejores ami­gas del mun­do y aquí no ha pasa­do nada. Cuan­do leí esa esce­na tuve que volver atrás para ver si me había salta­do algo, porque no es lógi­co ese cam­bio tan abrup­to. Más ade­lante sí que se expli­ca a qué se debía el cam­bio de acti­tud de Sonia, pero yo hubiera puesto esa expli­cación mucho antes, para no descon­cer­tar al lector.
A lo largo de la nov­ela hay varias esce­nas así de descon­cer­tantes, aunque la may­oría se expli­can al final.
La elec­ción de los nom­bres tam­poco es afor­tu­na­da, me he leí­do la nov­ela dos veces para hac­er la reseña, y aún me cues­ta recor­dar si la hija es San­dra o Sonia, me hago un lío.

A pesar de esto, en gen­er­al la nov­ela me parece muy recomend­able. Me ha hecho emo­cion­arme, reír, pen­sar y des­de luego es una prop­ues­ta difer­ente. La for­ma en que se cruzan las dos tra­mas es sutil y pau­lati­na, no se unen brus­ca­mente. Eso sí, el final es bas­tante previsible.

¿Qué os parece esta prop­ues­ta? ¿Habéis leí­do la nov­ela?¿ Os intere­sa? Me apetece mucho leer vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un beso a todos. ¡Has­ta pronto!

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