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El azul es un color cálido — Julie Maroh

El azul es un col­or cáli­do es una nov­ela grá­fi­ca llena de emo­ción. No la recomien­do para todos los públi­cos, porque las imá­genes son muy explíc­i­tas, tan­to en los desnudos como en las esce­nas sex­u­ales. Pero la for­ma en la que están retrata­dos los sen­timien­tos, las dudas y los miedos de los per­son­ajes es real­mente impresionante.

La novela comienza tras la muerte de Clementine, su protagonista.

Emma, la novia de Clem, está leyen­do los diar­ios de su ama­da. En ellos des­cub­ri­mos a una joven de quince años, que tiene ami­gas, una vida nor­mal, un novio que la ado­ra y la tra­ta muy bien… y, sin embar­go, no puede ser feliz. Ella mis­ma lo expli­ca así:

“Ten­go la impre­sión de que todo lo que hago es con­tra-natu­ra, con­tra mi nat­u­raleza. Pero,¿por qué esta vida parece bue­na para los demás, pero no para mí?”

Clem, ya desde entonces, sueña con Emma.

La desea, instin­ti­va­mente sabe que estar con ella le haría feliz. Pero no se atreve a reconocérse­lo ni siquiera a sí mis­ma. Porque le han enseña­do que eso es algo hor­ri­ble; porque tiene miedo de las con­se­cuen­cias; porque ella mis­ma cree que la homo­sex­u­al­i­dad debería estar prohibida.

Así que deja pasar el tiem­po, inten­ta negarse a sí mis­ma, inten­ta ser quien no es. Y eso, obvi­a­mente, no solu­ciona nada.

El azul es un color cálido habla también de la amistad.

Hay supuestos ami­gos que no te per­do­nan cuan­do eres fiel a ti mis­mo. Otros, que no saben qué hac­er cuan­do ven que has cam­bi­a­do. Pero tam­bién existe la ver­dadera amis­tad, la que per­manece fiel a lo largo de los años. Como Valen­tín, el mejor ami­go de Clem, que es quien le ayu­da a encon­trar su camino:

“Clem, lo hor­ri­ble es que la gente se mate por petróleo y se cometan geno­cidios. Y no quer­er dar amor a alguien”.

Me parece una frase pre­ciosa, y digna de reflexión.

El azul es un color cálido habla de diferentes tipos de homofobia.

Ya hemos men­ciona­do el rec­ha­zo que sen­tía nues­tra pro­tag­o­nista hacia sí mis­ma. Tam­bién el odio de una supues­ta ami­ga que deja de ser­lo en cuan­to sospecha que es lesbiana.

En otra esce­na, las pro­tag­o­nistas tienen que irse de una cafetería, porque unos hom­bres las están miran­do de una for­ma muy rara.

Pero hay algo mucho peor, y es el rechazo de tu propia familia.

El dolor que provo­ca puede enve­ne­narte la vida para siem­pre, lle­varte a una adic­ción, provo­carte una enfer­medad y, des­de luego, impedirte ser feliz.

Aunque la novela trate todos estos temas, ninguno de ellos es el principal.

Porque El azul es un color cálido es, ante todo y sobre todo, una historia de amor.

No me refiero al amor ide­al­iza­do, tan pop­u­lar en las nov­e­las rosas. Hablo de una relación nor­mal y cor­ri­ente, como todas las de la vida real.

Estas dos mujeres se quieren, pero tam­bién sufren sus cri­sis de pare­ja. Hay momen­tos en los que parece que el amor no bas­tará para man­ten­er­las jun­tas. Sin embar­go, sí que es una base sól­i­da sobre la que con­stru­ir una relación que dura décadas. Ese es uno de los pun­tos fuertes de esta his­to­ria: que es total­mente creíble.

Para ser justos, reconozco que la narración incluye también algunos tópicos que no me han gustado nada.

Por ejem­p­lo, el impre­scindible ami­go homo­sex­u­al que se lle­va a la pro­tag­o­nista a recor­rer bares gays por primera vez. O los inten­tos de Clem por forzarse a man­ten­er rela­ciones sex­u­ales het­ero­sex­u­ales, cuan­do ya es evi­dente que no es lo que quiere. Sin embar­go, hay que ten­er en cuen­ta que este libro se pub­licó por primera vez en 2009, y entonces las cosas eran muy diferentes.

Leer El azul es un color cálido me ha hecho pensar en que, por suerte, algo hemos avanzado.

Ten­go la impre­sión de que aho­ra las cosas serían más fáciles para Clem y Emma.

Pero no me engaño. Sigue habi­en­do homo­fo­bia, sigue habi­en­do muchas per­sonas que se creen con dere­cho a decir­le a los demás cómo tienen que vivir. Fal­ta mucho tra­ba­jo por hac­er, mucha gente por edu­car, y muchos prob­le­mas a los que enfrentarse.

Por eso creo que es tan importante dar a conocer libros como este.

El azul es un col­or cáli­do es una lec­tura triste, que a mí me ha hecho llo­rar en var­ios momen­tos. Pero sobre todo es una lec­tura impre­scindible, porque no podemos per­mi­tir que estas cosas sigan suce­di­en­do. El amor nun­ca podrá ser algo malo. Todo lo con­trario. El amor hace al mun­do mejor.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leí­do esta obra? ¿Os apetece dar­le una opor­tu­nidad? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do has­ta la próx­i­ma reseña. Un salu­do a todos.

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