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El sueño de una lengua común — Adrienne Rich

El sueño de una lengua común es una antología de poe­mas sobrecoge­dores. Todos, abso­lu­ta­mente todos los tex­tos recogi­dos en este libro me han trans­mi­ti­do una pro­fun­da emo­ción. Hay mucha denun­cia, rabia e impo­ten­cia, pero tam­bién mucho amor y deseo en esta obra.

La primera parte de este libro se titula Poder.

En ella se tratan difer­entes temáti­cas. Uno de los poe­mas está ded­i­ca­do a una leona enjaula­da; otros reflex­io­nan sobre el lengua­je y las men­ti­ras, sobre el dolor de la ausen­cia o la condi­ción de madre. Hay hom­e­na­jes a poet­as descono­ci­das, y tam­bién a mujeres valientes como Marie Curie o Elvi­ra Shatayev. Se habla de la creación lit­er­aria, del amor entre dos mujeres, de la vio­len­cia y del miedo.

En esta parte está mi poe­ma favorito. Me encan­taría copi­ar­lo entero, porque es tan pro­fun­do, está tan bien escrito, y me golpeó con tan­ta fuerza, que quiero que todo el mun­do lo conoz­ca. Pero como ocu­pa tres pági­nas, voy a copi­ar solo algunos frag­men­tos, aunque en el orig­i­nal no vayan segui­dos. El poe­ma se tit­u­la Ham­bre, y dice:

“Vivo en mi piel occidental, 

mi visión occi­den­tal, desgarrada.

Algo que nos mata o que nos deja medio vivas

arremete hacién­dose pasar por “fuerza mayor”

en el Chad, en el Níger, en el Alto Volta:

sí, ese dios mas­culi­no que obra en noso­tras y en nue­stros hijos, 

ese Esta­do mas­culi­no que obra en noso­tras y en nue­stros hijos

has­ta que nue­stros cere­bros quedan emb­o­ta­dos por la malnutrición. 

La decisión de ali­men­tar al mundo 

es la ver­dadera decisión. Ningu­na revolución

la ha elegi­do. Pues esa alter­na­ti­va requiere

que las mujeres sean libres.

Has­ta que nos encon­tremos, esta­mos solas”.

La segunda parte de El sueño de una lengua común se titula Veintiún poemas de amor.

Estos ver­sos hablan de una relación de pare­ja, con sus luces y sus som­bras. Hay declara­ciones amorosas y momen­tos de pasión; tam­bién hay poe­mas nos­tál­gi­cos que recuer­dan momen­tos felices que vivieron jun­tas. Pero a mí el frag­men­to que más me gus­ta es el que habla de la cotidianidad:

“dos mujeres jun­tas es una tarea

que nada en la civ­i­lización ha hecho sencilla, 

dos per­sonas jun­tas es una tarea

hero­ica en su cotidianidad, 

la lenta­mente elegi­da, vac­ilante trav­es­ía de una pendiente

donde la más fiera aten­ción se con­vierte en rutina;

mira los ros­tros de quienes lo han escogido”.

La tercera parte se titula No en otra parte, sino aquí.

No hay un tema común en los poe­mas que con­tiene. Algunos hablan del papel de la mujer en el mun­do, otros de arte, otros de vio­len­cia. Todos son muy visuales, evo­can imá­genes poderosas que hacen reflex­ionar y emo­cio­nan. Como este frag­men­to del poe­ma tit­u­la­do Estu­dio trascen­den­tal:

«Pero en real­i­dad siem­pre fuimos así, 

desar­raigadas, desmem­bradas: saber­lo mar­ca la diferencia.

El nacimien­to nos despo­jó de nue­stros derechos, 

nos arrancó de una mujer, de las mujeres, de noso­tras mismas, 

tan pron­to

y el coro entero que zum­ba­ba en nue­stros oídos

como mos­qui­tos no nos con­tó nada, nada

sobre nue­stros orí­genes, nada de lo que necesitábamos

saber, nada que pudiera re-membrarnos”.

Estos poemas son distintos a cualquiera que haya leído antes.

La obra de Adri­enne Rich es bel­la y emo­ti­va, pero tam­bién sabe ser cru­da e impac­tante. El sueño de una lengua común se ha con­ver­tido en uno de mis impre­scindibles, que ten­dré siem­pre cer­ca para releer cada sem­ana alguno de sus poe­mas al azar. Os recomien­do muchísi­mo su lec­tura, porque tan­to si os gus­ta como si no, esta obra hay que conocerla. 

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leí­do estos poe­mas? ¿Os pare­cen intere­santes? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do has­ta la próx­i­ma entra­da. ¡Leed mucho!

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