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En el piso de abajo — Margaret Powell

En el piso de aba­jo es un tes­ti­mo­nio auto­bi­ográ­fi­co, muy valioso para enten­der cómo era la vida en la Inglater­ra de 1920.

Se trata de una colección de recuerdos, recogidos en el mismo tono coloquial con el que los narra Margaret, la protagonista.

Esta mujer no quería some­terse a la dic­tadu­ra impues­ta por las clases sociales. Por eso habla sin tapu­jos de cómo era la relación entre amos y cri­a­dos, y de cómo “los de arri­ba” con­sid­er­a­ban ofen­si­va cualquier men­ción a los dere­chos de sus sirvientes.

“A los señores siem­pre les pre­ocu­pa­ba mucho tu bien­es­tar moral. Mien­tras pudieras hac­er el tra­ba­jo, tan­to les daba que te doliera la espal­da, el estó­ma­go o cualquier otra cosa. En cam­bio, todo lo que tuviera que ver con tu moral pasa­ba a ser asun­to suyo. Eso es lo que ellos llam­a­ban “cuidar de los criados”.

Lo que hace difer­ente a Mar­garet es que, a pesar de los años que tuvo que pasar ded­i­ca­da al ser­vi­cio domés­ti­co, nun­ca perdió las ganas de leer y cul­ti­varse. Por eso yo esper­a­ba encon­trarme un rela­to lleno de ren­cor, inclu­so una per­sona amar­ga­da. Sin embar­go, no es así.

En el piso de abajo también contiene momentos de humor y recuerdos felices.

Me gus­ta mucho, por ejem­p­lo, la descrip­ción de cómo era ir al cine (con una pianista tocan­do músi­ca en direc­to), o las vis­i­tas al pub. Tam­bién es curioso el desen­fa­do con el que se habla de la vida sex­u­al, tenien­do en cuen­ta la estric­ta moral­i­dad de la época.

En el piso de abajo dedica bastantes páginas a la cocina.

Las que detal­lan min­u­ciosa­mente cómo se prepara­ban algunos platos en con­cre­to pueden lle­gar a hac­erse tediosas, aunque a mí me han gustado.

Pero en otras, la coci­na da lugar a reflex­iones real­mente intere­santes. Por ejem­p­lo, inspi­ra a nues­tra pro­tag­o­nista a apren­der de for­ma auto­di­dac­ta y a bus­carse un empleo donde la trat­en mejor. Porque la coci­na es un arte, y todo artista nece­si­ta que se reconoz­ca su obra.

Este libro describe tam­bién cómo los grandes ter­rate­nientes, los ricos y poderosos, tuvieron que res­ig­narse a perder su esti­lo de vida. Esas casas que antes se man­tenían con todo un ejérci­to de cri­a­dos dejaron de ser viables, y muchas seño­ras de toda la vida tuvieron que adap­tarse a vivir con un pre­supuesto limitado.

Margaret nos cuenta también su propia experiencia vital.

Vemos cómo logra salir ade­lante, con­seguir un mari­do y unos hijos y dejar el ser­vi­cio domés­ti­co. Pero seguía estando insatisfecha.

En real­i­dad, no lle­ga a ser ple­na­mente feliz has­ta que decide volver a estu­di­ar, a pesar de que en su entorno nadie lo entiende.

En el piso de abajo es un testimonio en primera persona, sin ninguna ambición, sin estilo literario, muy espontáneo y natural.

A mí me ha atra­pa­do por su hon­esti­dad. Mis favoritas son las pági­nas que hablan de la infan­cia de la pro­tag­o­nista, donde se nota autén­ti­co calor de hog­ar, a pesar de la penuria económica.

Si os gus­ta la His­to­ria, o si sois afi­ciona­dos a series como Down­ton Abbey, os recomien­do mucho este libro.

¿Qué opináis vosotros? ¿Lo habéis leí­do? ¿Os apetece dar­le una opor­tu­nidad? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do has­ta la próx­i­ma reseña. Un salu­do a todos.

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2 comentarios

  1. Patricia Sánchez Hernández Patricia Sánchez Hernández

    Gra­cias por tu reseña! Ten­go muchas ganas de leer ésta auto­bi­ografía, desconocía su exis­ten­cia. Me gus­tan tan­to la his­to­ria como las series de época como Dow­ton Abbey, así que sin duda la disfrutaré.

    • Flecha-literaria Flecha-literaria

      Muchas gra­cias a ti por comen­tar. Ya me dirás si la lees y si te gustó. Yo la encon­tré en Kin­dle. Un saludo.

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