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¿Por quién doblan las campanas? — Ernest Hemingway

¿Por quién doblan las cam­panas? es un libro tan cru­el como la época que retra­ta. Al leer­lo nos sumergi­mos de lleno en la últi­ma Guer­ra Civ­il española.

En esta nov­ela cono­ce­mos a Robert Jor­dan, un esta­dounidense exper­to en explo­sivos, que tiene la mis­ión de volar un puente. Para ello se une a un grupo de guer­rilleros repub­li­canos que viv­en en el monte, y con­vive con ellos durante unos días, mien­tras prepara la ofensiva.

Esta historia tiene una ambientación perfecta.

No es solo que puedas imag­i­narte los esce­nar­ios, es que yo llegué a sen­tir físi­ca­mente lo que sen­tían los personajes.

Algu­nas descrip­ciones son una autén­ti­ca obra maes­tra. La esce­na del com­bate del Sor­do, con toda su crudeza, dolor y rabia por las dos partes, con el sar­gen­to loco, los sol­da­dos que se nie­gan a obe­de­cer, el bom­bardeo y el macabro detalle final, es impre­sio­n­ante. Además de refle­jar la real­i­dad de la guer­ra, crea una atmós­fera tan inten­sa que te atrapa.

batalla

¿Por quién doblan las campanas? denuncia y critica a los dos bandos.

Aunque está nar­ra­da des­de el pun­to de vista repub­li­cano, tam­bién describe las bar­bari­dades que hicieron estos al prin­ci­pio de la guer­ra. La pur­ga de fascis­tas en el pueblo de Pablo es una esce­na que revuelve las tri­pas, es real­mente muy dura, tan­to que me costó leer­la. Y aunque la narre Pilar, una repub­li­cana con­ven­ci­da, ni ella mis­ma encuen­tra pal­abras para defend­er seme­jante atrocidad.

Es inevitable criticar tam­bién la des­or­ga­ni­zación. El pro­pio gen­er­al Golz se que­ja de que no hay garan­tías de que se respe­ten sus órdenes, o de que la ofen­si­va empiece a la hora pre­vista. Y no es extraño, después de leer toda la buro­c­ra­cia a la que tiene que enfrentarse Andrés para lle­var el comu­ni­ca­do de Robert.

Pero lo que más me ha dolido es la división interna del ejército republicano.

¿Por quién doblan las cam­panas? describe cómo unos man­dos le ponen la zan­cadil­la a otros, y pelean entre ellos sin ningún respeto por las vidas de sus subordinados.

Los sol­da­dos son, sin ningu­na duda, los grandes pro­tag­o­nistas de esta nov­ela. La may­oría de ellos ape­nas han recibido entre­namien­to mil­i­tar, y no están acos­tum­bra­dos a la dis­ci­plina. Es ter­ri­ble leer cómo se les uti­liza, el des­pre­cio con el que se les trata.

bandera

Este libro está lleno de momentos memorables.

Entre ellos desta­co este diál­o­go, que me pare­ció maravilloso:

“–No mataría ni siquiera a un obis­po, ni a un ter­rate­niente. Les obligaría a tra­ba­jar a diario el resto de sus días. Así aprenderían. 

–Y sobre­vivirían para volver a esclavizarnos.

–Matar­los no sirve de nada. No se les puede exter­mi­nar porque sus descen­di­entes aún nos ten­drían más odio. Meter­los en la cár­cel tam­poco sirve. Solo engen­dra odio. Más vale enseñarles”.

Los personajes de ¿Por quién doblan las campanas? son fascinantes.

Hem­ing­way es muy hábil a la hora de pre­sen­tar­los. El lec­tor va des­cubrién­do­los poco a poco, de sor­pre­sa en sorpresa. 

Robert Jor­dan, el pro­tag­o­nista, se embar­có en la guer­ra por puro ide­al­is­mo, y por amor a España. Pero cuan­do lo cono­ce­mos ya ha par­tic­i­pa­do en muchas batal­las, se ha endure­ci­do y sus reflex­iones demues­tran su evolución:

“A pesar de toda la buro­c­ra­cia e ine­fi­cien­cia y de las luchas de par­tido, uno sen­tía algo pare­ci­do a lo que se suponía que debía sen­tir y no había sen­ti­do al hac­er la primera comu­nión. Era algo que no habías sen­ti­do antes y a lo que, una vez lo habías exper­i­men­ta­do, con­cedías tan­ta impor­tan­cia que tu propia muerte no te inspira­ba más que indifer­en­cia y pasa­ba a ser tan solo algo que debías evi­tar porque podía inter­ferir con el cumplim­ien­to de tu deber. Pero lo mejor era que había un modo de canalizar aque­l­la sen­sación y aque­l­la necesi­dad: com­bat­ir. Así que uno com­bat­ía. Y en el com­bate los super­vivientes perdían en menos de seis meses aque­l­los sen­timien­tos tan puros”.

alegoria 1 republica española

Pilar es una mujer sabia, muy fuerte y valiente, tan­to que los pro­pios guer­rilleros a veces le tienen miedo. Además, apor­ta un toque mis­te­rioso, con sus dichos gitanos, la lec­tura de manos, y la descrip­ción del olor a muerte. Siem­pre sabe cómo lle­gar a todos los miem­bros del grupo, gra­cias a su capaci­dad de liderazgo. 

Y sin embar­go, cuan­do menos te lo esperas, se der­rum­ba. Son momen­tos de desconcier­to para el lec­tor, en los que tienes que volver a situ­arte en la his­to­ria; son casi bofe­tadas de real­i­dad para romper el idilio, el parén­te­sis de paz en el que vive el grupo, refu­gia­do en la seguri­dad de su cue­va, que parece pro­te­gi­da de la guerra. 

Ansel­mo, el anciano, es con difer­en­cia mi per­son­aje favorito. Valiente y leal, pero ene­mi­go de los extrem­is­mos, es el que apor­ta las reflex­iones más profundas:

“Esos hom­bres no son fascis­tas. Los llamo así, pero no lo son. Son pobre gente, como nosotros. No deberían estar com­bat­ien­do con­tra nosotros y no me gus­ta la idea de matarlos”.

En mi opinión, el pilar de la narración es Pablo. 

Por un lado, es cru­el y maquiavéli­co. No solo por cómo orga­nizó, y dis­frutó, la matan­za en su pueblo. Sino tam­bién por la traición final, su for­ma de con­seguir los cabal­los. Sin duda algu­na, es el más inteligente de todo el grupo. Ensegui­da se da cuen­ta de las con­se­cuen­cias que ten­drá la voladu­ra del puente, y de que escapar será un milagro. 

Por otro lado, es un eje impor­tante de la ten­sión nar­ra­ti­va. Porque durante toda la his­to­ria hay una lucha soter­ra­da entre Pablo y Robert, que el lec­tor vive con la duda de si con­seguirán sopor­tarse sin matarse el uno al otro. 

He disfrutado mucho de las escenas que relatan la convivencia entre los guerrilleros.

Com­par­ti­mos sus con­ver­sa­ciones cotid­i­anas, siem­pre salpic­a­das de recuer­dos. Nos parece estar sen­ta­dos con ellos en la cav­er­na, par­tic­i­pan­do de sus ruti­nas. Esa cav­er­na que, a pesar del humo, los olores y la inco­mo­di­dad, se trans­for­ma durante la nov­ela en un autén­ti­co hog­ar. Es un ambi­ente rudo, donde abun­dan las pal­abras mal­so­nantes y la vio­len­cia, pero tan real­ista y creíble que es una deli­cia leerlo.

amor

Podría parecer que en estas circunstancias sería imposible encontrar el amor. 

Sin embar­go, es pre­cisa­mente en esa cue­va donde Robert se enam­o­ra de ver­dad por primera vez. Un amor puro y sin­cero, con deseos de futuro, aunque él mis­mo sabe per­fec­ta­mente que está condenado:

“El amor, dos días de amor, que tienen que valer por toda una vida”.

Dos días, porque después lle­gará la voladu­ra del puente, el cumplim­ien­to del deber, y prob­a­ble­mente la muerte. 

“ No se tra­ta de lo que pue­da pasarte a ti ni a nadie. Ni tú ni este viejo sois nada. Tan solo meros instru­men­tos para cumplir con una misión”.

Y María no es nada, el amor no es nada, solo impor­ta La Repúbli­ca, solo impor­ta ganar la guerra:

“Todos los actos de los par­ti­sanos suponían un peli­gro aña­di­do y acar­rea­ban mala suerte a las per­sonas que les ayud­a­ban. ¿Y para qué? Para que con el tiem­po ter­mi­nara el peli­gro y se pud­iese vivir en aquel país”.

La misión es lo primero.

Y por eso aban­do­nan al grupo del Sor­do, al que los fascis­tas han des­cu­bier­to por cul­pa de Robert, porque les pidió que le con­sigu­ier­an cabal­los. Mueren por su cul­pa, pero tan­to él como Pilar están de acuer­do en que no se puede hac­er nada para evitarlo. 

Y por eso la des­pe­di­da final:

“Vete tú, porque al irte tú yo me voy tam­bién, porque me llevas contigo”.

Y por eso tan­tas muertes, tan­ta san­gre, tan­to dolor, tan­to heroís­mo… tan­ta guerra. 

puent

¿Por quién doblan las campanas? es un retrato descarnado y sublime de lo peor y lo mejor del ser humano.

Tam­bién es una descrip­ción muy fiel de un episo­dio fun­da­men­tal de nues­tra his­to­ria, que creo que todos deberíamos cono­cer en pro­fun­di­dad. Una obra de arte magis­tral nar­ra­da de for­ma colo­quial, des­de el pun­to de vista de un grupo de per­sonas deses­per­adas, dis­pues­tas a entre­gar sus vidas por una causa si es nece­sario, pero que preferirían no morir. Todos los per­son­ajes se afer­ran a la esper­an­za de poder sobre­vivir para ver un mun­do mejor.

Esta nov­ela me parece impre­scindible en todos los aspec­tos. No solo por la his­to­ria que cuen­ta, sino tam­bién por su exce­lente cal­i­dad lit­er­aria. Si os intere­sa leer algo sobre la Guer­ra Civ­il y no os apetece un libro de His­to­ria, me parece una gran opción, que no os defrau­dará. Y si os intere­sa este autor, aquí os dejo mi reseña de sus Cuentos. 

¿Habéis leí­do esta nov­ela? ¿Qué opináis de ella? Espero vue­stros comentarios. 

Por hoy me despi­do con un abra­zo para todos. ¡Has­ta la próx­i­ma entrada!

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2 comentarios

  1. Soreletta Normallin Navarro Soreletta Normallin Navarro

    Cada libro es un mun­do, que deja expe­ri­en­cias, enseñan­zas, relatos que dejan en sus­pen­so o invi­tan a la reflex­ión y por lo que leo en esta reseña, este libro con­tiene todo ese mun­do en su historia.

    • Flecha-literaria Flecha-literaria

      Gra­cias por tu comen­tario Sorelet­ta. Tienes toda la razón, este libro es muy pro­fun­do y a mí por lo menos me cam­bió la for­ma de ver el mundo.

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