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The Armageddon Rag — George R.R.Martin

The Armaged­don Rag es una nov­ela muy difí­cil de definir, tan­to que no sabría decir a qué género pertenece. Es una mon­taña rusa emo­cional, con mucha intri­ga, algo de ter­ror, y unos giros argu­men­tales que me sor­prendieron mucho.

Todo el planteamiento es original, no se parece a nada que haya leído.

Lo que mueve la tra­ma es el poder de la música.

Cada capí­tu­lo empieza con una estro­fa de algu­na can­ción cono­ci­da. Pero tam­bién hay descrip­ciones de su sonido, tan impre­sio­n­antes como en este fragmento:

«He could hear the music; melan­choly and full of threat, as if a storm were gath­er­ing, the gui­tars in pain, the cadence of the drums almost mar­tial, enough to set the blood rush­ing in his skull… »

Pon­go el frag­men­to en inglés porque The Armaged­don Rag no se ha tra­duci­do al castel­lano. Pero os ase­guro que no hace fal­ta enten­der cada pal­abra para dis­fru­tar­la. Las situa­ciones son tan impac­tantes y las fras­es tienen tan­ta fuerza que, aunque solo entien­das la mitad, ya te darás cuen­ta de que estás ante algo único.

El argumento de The Armageddon Rag es muy sencillo.

Un escritor, en ple­na cri­sis de cre­ativi­dad, tiene que redac­tar un artícu­lo sobre el asesina­to de un famoso pro­duc­tor de rock. Por eso se desplaza a dis­tin­tas ciu­dades del país, para entre­vis­tar a los tes­ti­gos, e infor­marse sobre la vida del fal­l­e­ci­do. Pero el via­je que hace para recabar infor­ma­ción aca­ba sien­do un recor­ri­do por su pro­pio pasado.

Cuan­do nue­stro pro­tag­o­nista ya está emo­cional­mente exhaus­to, lle­ga el golpe de gra­cia: la nov­ela se vuelve por momen­tos abso­lu­ta­mente ter­rorí­fi­ca. Pesadil­las, visiones y magia negra se mez­clan con amor, sexo, vio­len­cia, cru­el­dad y más muertes.

Para rizar más el rizo, nada de eso es real­mente impor­tante. Porque lo que impor­ta de ver­dad, del prin­ci­pio al fin de la nov­ela, son los ide­ales. Has­ta el per­son­aje más cru­el cree estar hacien­do lo cor­rec­to, con­tribuyen­do a crear un mun­do más jus­to, más limpio, inclu­so más respetu­oso con la nat­u­raleza. Y, en su opinión, el fin jus­ti­fi­ca los medios.

Todos estos ingredientes son suficientes para construir una novela fascinante.

Pero The Armagge­don Rag es más que eso. Es un espe­jo donde toda la sociedad esta­dounidense puede ver refle­ja­da su evolu­ción: de hip­pies rev­olu­cionar­ios a cíni­cos ejec­u­tivos de pub­li­ci­dad y mar­ket­ing; de la esper­an­za al vacío más deses­per­ante, o al miedo, o a la negación de la real­i­dad. Tam­bién para lo malo, la real­i­dad supera a la fic­ción. Por eso Nixon y Viet­nam son temas recur­rentes a lo largo de la novela.

A veces se hacen pesadas tantas repeticiones.

La obsesión del pro­tag­o­nista con describir y analizar una y otra vez algu­nas can­ciones acabó por cansarme.

Tam­bién se nota que The Armagge­don Rag es una de las primeras nov­e­las de Mar­tin, porque comete errores de nova­to. Por ejem­p­lo, algu­nas descrip­ciones son extremada­mente desagrad­ables. Y, como es lógi­co, aún no dom­ina­ba del todo la téc­ni­ca narrativa.

Sin embargo, la historia es tan poderosa que esos errores no la estropean.

Porque este libro nos habla de la Rev­olu­ción; nos pre­gun­ta dónde está real­mente el poder; nos desafía con­tin­u­a­mente en lo per­son­al, y nos arras­tra sin que podamos evitarlo.

Eso sí, os avi­so de que esta nov­ela no es para todos los públi­cos: hay mal­os tratos, vio­la­ciones, vio­len­cia explíci­ta, san­gre, sexo y autén­ti­co ter­ror. Pero todas y cada una de esas esce­nas son significativas.

No puedo decir que The Armagge­don Rag sea una obra maes­tra. Pero sí que es rad­i­cal, úni­ca, estreme­ce­do­ra, y sobre todo nece­saria. Real­mente me ha entu­si­as­ma­do, pese a sus defectos.

Como ya hizo en Sueño del Fevre, George R.R.Martin con­sigue jugar con las emo­ciones del lec­tor, sor­pren­der y resul­tar total­mente imprevisible.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leí­do algu­na de las dos nov­e­las? ¿Os apetece dar­les una opor­tu­nidad? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do has­ta la próx­i­ma reseña. Un salu­do a todos.

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