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La sabiduría del corazón — Henry Miller

La sabiduría del corazón es una antología de artícu­los y ensayos, en los que Miller expone sus pen­samien­tos sobre la escrit­u­ra, la guer­ra, el papel del arte, la filosofía y otros asun­tos. En España está pub­li­ca­do por la edi­to­r­i­al Stirn­er.

Muchos de los artículos incluidos en La filosofía del corazón analizan la obra de otros artistas.

Por ejemplo, gracias a este libro he descubierto al escritor D. H. Lawrence.

El capí­tu­lo ded­i­ca­do a este autor es impre­sio­n­ante. En él se elab­o­ra una com­ple­ja teoría, que expli­ca la relación entre el arte y la muerte.

“El sen­ti­do del mis­te­rio, que está en el fon­do de todo arte, es la amal­ga­ma de todos los ter­rores sin nom­bre que inspi­ra la real­i­dad cru­el de la muerte. La muerte, por tan­to, debe ser der­ro­ta­da –o dis­fraza­da, o trans­for­ma­da–. Pero, en la ten­ta­ti­va de der­ro­tar a la muerte, el hom­bre se ha vis­to inevitable­mente oblig­a­do a der­ro­tar a la vida, dado que las dos están inex­tri­ca­ble­mente ligadas”.

Lo que más me gustó de este tex­to es su descrip­ción de cómo, a medi­da que avan­za el pro­ce­so cre­ati­vo, el artista cam­bia como per­sona. Es fascinante.

Miller habla también de la filosofía del psicoanalista E. Graham Howe.

Este artícu­lo se cen­tra en el miedo y el con­flic­to, y pro­pone la aceptación como úni­ca vía de lle­gar a la paz. Nos expli­ca que, para poder vivir ple­na­mente, es impre­scindible apren­der la doc­t­ri­na de la ren­di­ción incondi­cional, es decir, del amor. Es un capí­tu­lo que me impactó por las ideas que expone, pero tam­bién por cómo las razona y argumenta.

La pintura y la fotografía también están muy presentes en La filosofía del corazón.

El capí­tu­lo ded­i­ca­do al pin­tor Hans Reichel con­tiene unas descrip­ciones bel­lísi­mas de su obra, que enlazan con algunos pen­samien­tos de MiIller acer­ca del sen­ti­do de la vida y el poder de los sím­bo­los. Estas pági­nas con­tienen tam­bién una reflex­ión escalofri­ante sobre el momen­to del parto.

El artícu­lo inspi­ra­do por el fótó­grafo Bras­saï está lleno de admiración por su obra, y es la excusa per­fec­ta para con­tar una anéc­do­ta per­son­al del autor, de for­ma casi cin­e­matográ­fi­ca. Es un tex­to muy visual.

Tam­bién me parecieron espe­cial­mente intere­santes las pági­nas ded­i­cadas al escritor Blaise Cen­drars (que yo no conocía), y los capí­tu­los que anal­izan exhaus­ti­va­mente dos obras de Balzac, que aho­ra ten­go muchas ganas de leer.

Sin embargo, mi texto favorito está protagonizado por un hombre anónimo.

Se tit­u­la El alco­hóli­co vet­er­a­no con el crá­neo trepana­do, y es abso­lu­ta­mente MAGISTRAL. En él, Miller nos pre­sen­ta a un vagabun­do muy lúci­do, que pre­sume de ser feliz y de no nece­si­tar nada para vivir. Su dis­cur­so es estreme­ce­dor, espe­cial­mente cuan­do habla de la guerra:

“Bien, hice lo que me pidieron que hiciera, como todo buen sol­da­do. Os lo digo, se volvió tan inmun­do y per­ni­cioso que me olvidé de quién era yo. No se me habría podi­do con­sid­er­ar un hom­bre. […]  Ya no ten­go prin­ci­p­ios a día de hoy; vivo fuera de la ley. Ningún hijo de puta va a con­vencerme de que para mejo­rar la vida primero tienes que matar a un mil­lón o diez mil­lones de hom­bres a san­gre fría. No, señor, esos cabrones no tienen corazón”.

Tras este monól­o­go, Miller escribe un mar­avil­loso dis­cur­so sobre la guer­ra, el poder y la políti­ca. Me encan­taría copi­ar­lo entero, porque al leer­lo sen­tí ganas de aplaudir.

La sabiduría del corazón incluye también artículos puramente autobiográficos.

Uno de ellos se tit­u­la Reflex­iones sobre el arte de escribir, y es una mar­avil­la. Creo que puede resul­tar muy inspi­rador para cualquiera que aspire a dedi­carse pro­fe­sion­al­mente a la escrit­u­ra. En este capí­tu­lo, Miller reflex­iona sobre qué es la real­i­dad, habla del fra­ca­so y de su pro­pio pro­ce­so cre­ati­vo. Es muy intere­sante y esclarecedor.

Este libro me ha parecido un tratado de filosofía.

En todos los tex­tos que lo com­po­nen, el autor incluye reflex­iones muy pro­fun­das sobre cues­tiones fun­da­men­tales. Tam­bién expone sus propias creen­cias y su firme con­vic­ción de que es nece­sario crear un mun­do difer­ente, regi­do por otros principios.

El resul­ta­do es una obra real­mente intere­sante, de la que se puede apren­der mucho.

No todos los capítulos me han gustado.

Miller era un escritor muy polémi­co, y esta obra no es ningu­na excep­ción. Algu­nas de sus descrip­ciones me han resul­ta­do desagrad­ables. Tam­poco estoy de acuer­do con todas las teorías que expone, y su filosofía vital me parece discutible.

Pero lo que menos me gus­ta del esti­lo de este autor es que uti­liza fras­es larguísi­mas. Eso difi­cul­ta la lec­tura, ya de por sí ard­ua por la com­ple­ji­dad de los con­cep­tos que expone. Para leer La sabiduría del corazón hay que con­cen­trarse y proce­sar bien cada pár­rafo antes de empezar el sigu­iente. Es fácil perder el hilo, o inclu­so frustrarse.

Sin embargo, merece la pena perseverar.

A pesar de sus aspec­tos neg­a­tivos, este libro me parece extra­or­di­nario. En cada pági­na se nota la pasión del autor, su con­vic­ción, su ver­dad. Es una obra hon­es­ta y valiente, en la que Miller se desnu­da y se mues­tra sin tapujos.

Tam­bién resul­ta muy pla­cen­tero leer a alguien tan cul­to. En estos artícu­los hay abun­dantes ref­er­en­cias a otros escritores, como Goethe o Thore­au; pero tam­bién se habla de metafísi­ca; se cita a San Fran­cis­co de Asís y al Libro tibetano de los muer­tos; se men­ciona la obra de filó­so­fos y cineas­tas…; en resumen, da la impre­sión de que el autor es un eru­di­to, que sabe de lo que habla. Eso me ha gus­ta­do mucho.

Algunos de estos tex­tos con­tienen pár­rafos muy bel­los, como este:

“Era una voz que pro­cedía direc­ta del corazón, un hilo de san­gre tirante, vibrante que descendía has­ta el oído en oleadas rap­sódi­cas y estru­en­dosas. […] La voz había deja­do de sonar, pero el poe­ma con­tinu­a­ba vibran­do en las pal­pi­tantes célu­las del cerebro”.

Si tenéis tiem­po y cal­ma, para poder dis­fru­tar­lo sin prisas, os recomien­do encar­e­ci­da­mente este libro. Y si os quedáis con ganas de más, podéis leer su nov­ela Trópi­co de Cáncer.

Yo he dis­fru­ta­do mucho con La sabiduría del corazón, y sé que con cada relec­tura apren­deré algo nue­vo. Además, en los momen­tos de cri­sis, algu­nas de las teorías que plantea pueden resul­tar muy inspiradoras.

¿Qué opináis vosotros? ¿Conocéis esta obra? ¿La habéis leí­do? ¿Os apetece dar­le una opor­tu­nidad? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un abra­zo para todos. ¡Leed mucho!

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