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Sufragista — Mary M.Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot

Sufrag­ista es una nov­ela grá­fi­ca estreme­ce­do­ra, tan­to por lo que cuen­ta, como por sus imá­genes. Nar­ra la lucha de las mujeres de Gran Bre­taña por con­seguir el dere­cho al voto, y está dibu­ja­da de for­ma que trans­mite todo el miedo, las dudas, el dolor y la rabia que experimentaron.

La historia es apasionante.

La batal­la se pro­longó durante décadas, y pasó por difer­entes fas­es. Este libro habla de todas ellas con abso­lu­ta hon­esti­dad, incluyen­do tam­bién las dis­putas y traiciones inter­nas den­tro del movimien­to.Vivi­mos momen­tos de esper­an­za e ilusión, como las grandes con­cen­tra­ciones que mov­i­lizaron a miles de mujeres. Suf­rimos las humil­la­ciones y las tor­turas físi­cas que padecieron estas heroí­nas cuan­do se las encerra­ba en prisión. Cono­ce­mos a per­son­ajes que morirán durante la nov­ela, a causa de pal­izas que le da la policía, o de secue­las pro­duci­das por la bru­tal­i­dad con las que se las ali­menta­ba a la fuerza cuan­do se ponían en huel­ga de ham­bre. Somos tes­ti­gos de la rup­tura entre las que quieren una lucha pací­fi­ca y las que apues­tan por el van­dal­is­mo y las acciones violentas.

En Sufrag­ista la nar­ración es inten­sa, pero inter­cala momen­tos de reflex­ión y cal­ma con momen­tos de acción de una for­ma muy equilibrada.

Los personajes de Sufragista son maravillosos.

La pro­tag­o­nista es Sal­ly Heath­cote, una joven sirvien­ta que será el hilo con­duc­tor a lo largo de toda la nov­ela. Des­cub­ri­mos cómo es su día a día y los abu­sos a los que se ve someti­da en su empleo como cri­a­da (esta parte me recordó un poco a En el piso de aba­jo) . Vemos cómo conoce a grandes per­son­al­i­dades de la lucha por los dere­chos de la mujer, y se involu­cra cada vez más en el movimiento.

Para­le­la­mente a su crec­imien­to como activista seguimos tam­bién su evolu­ción como per­sona. Eso me parece muy interesante.

Hay var­ios per­son­ajes impor­tantes en esta his­to­ria, en su may­oría mujeres. No todas son bue­nas, no todas me resul­tan sim­páti­cas, pero sí que todas son admirables. Inclu­so la más odiosa y traicionera fue una luchado­ra for­mi­da­ble que hizo mucho por la causa… antes de aliarse con el enemigo.

Hay que destacar tam­bién el impor­tante papel de dos hom­bres, que sufrieron mucho y se involu­craron en cuer­po y alma por con­seguir unas leyes más jus­tas. Porque, como digo siem­pre, si los hom­bres no com­pren­den y apoy­an de corazón el fem­i­nis­mo, no con­seguire­mos cam­biar de ver­dad y para siem­pre esta situación.

La estructura de Sufragista es un poco confusa.

El rela­to comien­za cuan­do Sal­ly ya es anciana y está recor­dan­do su juven­tud. Hay var­ios saltos tem­po­rales, y la may­oría son muy fáciles de enten­der. Sin embar­go, el momen­to de la primera traición se cuen­ta al prin­ci­pio, antes de que conoz­camos de ver­dad a la pro­tag­o­nista, y cuan­do aún no nos hemos ubi­ca­do bien en la his­to­ria. Eso me molestó.

Otro aspec­to que no me gustó es que las viñe­tas no mues­tran el momen­to en que por fin se con­sigu­ió el dere­cho al voto. Los recuer­dos de Sal­ly aca­ban con el prin­ci­pio de la Primera Guer­ra Mundial.

Los anexos son muy completos.

Incluyen una cronología, muchas notas que amplían lo que nar­ra la nov­ela, y una exten­sa lista de lec­turas recomendadas.

Esta novela gráfica me ha enamorado.

La devoré en una tarde, no podía parar de leer­la, porque tan­to el tex­to como las imá­genes me atra­paron. Está muy bien escri­ta, con­sigue hac­er que empat­ices y te intere­ses por Sal­ly y su vida, pero tam­bién que sien­tas curiosi­dad por lo que va a pasar a con­tin­uación. Además, es una his­to­ria que es nece­sario que se conoz­ca, que no se olvide nunca.

Cuan­do oigo a una mujer decir que no va a ir a votar me indig­no, y por eso me gus­taría que todos y todas leyéramos Sufrag­ista. Hay que tomar con­scien­cia de que los dere­chos de los que dis­fru­ta­mos aho­ra no han sido ningún rega­lo. Para con­seguir­los hubo que sufrir, que luchar, inclu­so que morir por la causa. Por eso no podemos des­pre­cia­r­los, hay que val­o­rar­los y ejercerlos.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leí­do esta nov­ela? ¿Os apetece dar­le una opor­tu­nidad? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do con un abra­zo para todos. ¡Leed mucho!

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