Saltar al contenido

Yerma — Federico García Lorca

Yer­ma es la trág­i­ca his­to­ria de una mujer pre­sa de su hon­ra que, en su afán por luchar con­tra un imposi­ble, aparta de su lado al úni­co que podría ayudarla.

Yerma no puede tener hijos.

A Juan, su mari­do, eso no le impor­ta. Al fin y al cabo, él puede salir de casa, ir a tra­ba­jar, dis­traerse y hac­er lo que le apetez­ca. Yer­ma, sin embar­go,  no con­cibe otra vida que la mater­nidad, de la cual tiene una ima­gen idealizada:

“Cada mujer tiene san­gre para tres o cua­tro hijos, y cuan­do no los tienen se les vuelve veneno, como me va a pasar a mí”.

yerma y marido

Yer­ma per­sigue a su mari­do, le insiste para seguir inten­tán­do­lo, has­ta el pun­to de que él empieza a apartarse de ella, porque real­mente no entiende su desesperación.

Otro tema muy presente en Yerma es el de la honra.

Juan insiste en que su esposa no sal­ga de casa. Es algo que se repite a menudo a lo largo del tex­to, y que aumen­ta la ten­sión en el mat­ri­mo­nio. Sobre todo porque ella no guar­da el deco­ro solo por imposi­ción social, sino porque real­mente quiere hac­er­lo. Ni se le ocur­riría humil­larse y reba­jarse a sí mis­ma entregán­dose a otro hombre.

tierra yerma

Es realmente impresionante cómo Lorca manejaba las metáforas.

No hay ningún con­tenido sex­u­al explíc­i­to en esta obra, pero el deseo y sus man­i­festa­ciones se tratan de difer­entes for­mas en varias escenas.

Por un lado está la reac­ción de Yer­ma cuan­do una vie­ja le dice que para engen­drar es impor­tante sen­tir deseo por el marido:

“Yo me entregué a mi mari­do por mi hijo, y me sigo entre­gan­do para ver si lle­ga, pero nun­ca por diver­sión. ¿Es pre­ciso bus­car en el hom­bre al hom­bre nada más? Entonces, ¿qué vas a pen­sar cuan­do te deja en la cama con ojos tristes miran­do al techo y da media vuelta y se duerme? ¿He de quedarme pen­san­do en él o en lo que puede salir relum­bran­do de mi pecho?”

yerma y víctor

Puede parecer que Yerma es una mujer fría, incapaz de sentir deseo.

Pero no es cier­to. Durante toda la obra hay pequeñas ref­er­en­cias, muy sutiles, a que hay otro hom­bre que sería capaz de hac­er­la vibrar, si ella lo permitiera.

En otro reg­istro apare­cen los comen­tar­ios pícaros de las lavan­deras y algu­nas can­ciones que se can­tan en el pueblo. Por ejem­p­lo, en la romería de las casadas sin hijos.

Margarita_Xirgu_y_Pilar_Muñoz_en_Yerma

Si bien se representó como obra de teatro, en realidad este texto es un poema trágico en tres actos.

Y como tal, con­tiene algu­nas esce­nas en ver­so. Por ejem­p­lo, la pre­ciosa can­ción de esper­an­za­da mater­nidad que can­ta Yer­ma al prin­ci­pio. He aquí un fragmento:

“¿De dónde vienes, amor, mi niño?

De la cres­ta del duro frío.

¿Qué nece­si­tas, amor, mi niño?

La tib­ia tela de tu vestido.

Te diré, niño mío, que sí, 

tron­cha­da y rota soy para ti.

¡Cómo me duele esta cintura,

donde ten­drás tu primera cuna!

¿Cuán­do, mi niño, vas a venir?”yerma des

Pero tam­bién hay algunos frag­men­tos en prosa que des­ti­lan poesía. Hay uno que me ha emo­ciona­do especialmente:

“Porque estoy har­ta. Que estoy ofen­di­da, ofen­di­da y reba­ja­da has­ta lo últi­mo, vien­do que los tri­gos apun­tan, que las fuentes no cesan de dar agua y que paren las ove­jas cien­tos de corderos, y las per­ras, y que parece que todo el cam­po puesto de pie me enseña sus crías tier­nas, adormi­ladas, mien­tras yo sien­to los golpes de mar­tillo aquí, en lugar de la boca de mi niño”.

Durante toda la obra la tensión va en aumento.

El trági­co final, si bien impac­tante, está acorde con los per­son­ajes. Además, supone una lib­eración, la úni­ca man­era de con­seguir algo de paz para esta alma tor­tu­ra­da, sin recur­rir al tan manido sui­cidio. Me gus­ta espe­cial­mente porque Yer­ma, de esta man­era, con­ser­va su dig­nidad. Durante toda la obra ha man­tenido que ella sólo se entre­ga a su esposo por su hijo, y me ale­gra ver que no pierde esa coherencia.

En defin­i­ti­va, Yer­ma es una obra car­ga­da de emo­ción y fuerza. Es la lucha entre la sum­isión a un des­ti­no trági­co, y el deseo de no con­for­marse y luchar has­ta el final por cumplir un deseo. Es un tex­to mar­avil­loso, es ARTE con mayús­cu­las. En algunos aspec­tos me recuer­da a Bodas de san­gre, otra obra maes­tra de este autor excepcional.

¿Qué os parece esta prop­ues­ta? ¿Habéis leí­do esta his­to­ria? Espero vue­stros comentarios.

Por hoy me despi­do, nos leemos la próx­i­ma sem­ana. Has­ta entonces, dis­fru­tad de vues­tras lecturas.

Com­párte­lo
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *