Desmesura

Desmesura es una novela gráfica escrita por Fernando Balius y dibujada por Mario Pellejer. El autor sufre esquizofrenia, y relata en primera persona su experiencia, cómo se enfrenta a las voces que oye en su cabeza, cómo se vive con este problema. Pero además reflexiona sobre nuestra sociedad, que nos intenta vender que todo está bien mientras los diagnósticos de patologías mentales crecen de forma exponencial.

La primera parte describe el inicio de los síntomas y los efectos en la vida de quien los sufre.

Tanto el texto como las imágenes (en blanco y negro, difuminadas, con una perspectiva extraña) transmiten con mucha fuerza la angustia y el terror que experimenta el protagonista. También el dolor, que no es solo psíquico, sino también físico, algo que muchas veces se olvida.

El momento en el que recibe el diagnóstico, y cómo reaccionan tanto él como su familia es impresionante. Se me saltaron las lágrimas al leer cómo al dolor se añade la culpa:

«Te ingresan, te mandan a vivir con algún pariente, te quitan el acceso al dinero, te invalidan judicialmente, te esconden del resto de la familia, hacen que te sientas invisible. Eres culpable y no sabes de qué.»

Pero también hay esperanza y algo positivo en esta parte de Desmesura. El autor nos habla de momentos de auténtico amor, de la importancia de la amistad y de que el sentido del humor es fundamental. Hay anécdotas divertidas, y consejos prácticos que pueden ayudarte a encontrar el coraje para no hundirte, para que no pierdas las ganas de vivir cuando te dan la noticia.

A mí personalmente lo que más me ha impactado de estas primeras páginas es esta reflexión:

«El problema no son los ruidos y las voces que están solo en tu cabeza […] todo eso no son más que síntomas. Y los síntomas son pistas que pueden llevarte de la mano al origen del dolor. Pero cuando los trazos de la locura comienzan a dibujar tu contorno, nadie suele preguntarse por las causas. Ese es el jodido problema, una mezcla incendiaria de miedo, ignorancia y calculada indiferencia. «

La segunda parte de Desmesura se centra en la aceptación y la convivencia con las voces.

Se podría resumir en esta cita:

«Son muchas las maneras que existen de caer. Lo esencial reside en conocer todas las maneras posibles de levantarse.»

Para mí el concepto fundamental es que los problemas de salud mental son expresiones del sufrimiento humano. Cuando el dolor es insoportable, se manifiesta de maneras que desbordan los conocimientos médicos, y desgraciadamente vivimos en una sociedad que nos machaca y fuerza nuestros límites continuamente: la soledad, los problemas económicos, la precariedad laboral, la competencia feroz, la pérdida de valores… ¿Realmente es tan extraño que algunas personas no lo soporten más y se vuelvan «locas»? Si somos sinceros, la mayoría hemos experimentado algún momento de desequilibrio mental. La depresión y la ansiedad son algo común hoy en día.

«No podemos negar o silenciar lo que nos acontece.»

Por eso nuestro protagonista insiste en que la solidaridad, la amistad y el amor tienen una fuerza que abre nuevas posibilidades, son capaces de dinamitar la rigidez del sufrimiento y abrirle paso a la vida. Por eso son tan importantes los grupos de apoyo, en los que compartir experiencias, hablar de los síntomas, la medicación, las estrategias de supervivencia (que no siempre les sirven a los demás, porque cada uno tiene que encontrar su propio camino).

Otro tema fundamental que se trata en Desmesura es el de la medicación. En este apartado el autor comenta pros y contras de los fármacos, y habla también de los efectos secundarios.

El papel de los psicólogos y los psiquiatras también se trata en profundidad. El protagonista tiene algunas experiencias negativas, pero por fin logra encontrar a una profesional que realmente le ayuda, porque por primera vez se centra en él como persona, en sus sentimientos, no en sus síntomas. Y esto nos lleva a algo fundamental:

«Tiene sentido reflexionar sobre el tipo de atención que se recibe en los dispositivos públicos y la segregación que existe entre quienes pueden pagarse otras posibilidades y quienes no.»

Desmesura es un testimonio íntimo y muy personal, que sin embargo logra ser objetivo.

El autor quiere que este libro sea útil. No es una catarsis para expulsar el dolor, sino una mano tendida a los que sufren y a sus seres queridos para que no se hundan y sigan luchando. Es un ejemplo de que teniendo un trastorno mental se puede vivir, trabajar y mantener una relación estable. Por eso esta obra incluye también un apéndice breve y directo, con un listado de síntomas y las pautas que él utiliza para afrontarlos.

Esta novela gráfica es una lectura imprescindible que recomiendo a todo el mundo.

No habla solamente de salud mental, habla también de nosotros como seres humanos y como sociedad. Es necesario que dejemos de estigmatizar a las personas que sufren. En vez de tenerles miedo y huir de ellas, ¿por qué no intentamos comprenderlas, apoyarlas y ponernos en su lugar? Es urgente que nos demos cuenta de que construir redes solidarias va en beneficio de todos, aprender de los que son o piensan diferente nos enriquece. Hay que repensar el sistema de salud pública para hacerlo más digno, hay que cambiar muchas cosas… empezando por nuestros propios prejuicios.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis leído esta novela? ¿Os apetece darle una oportunidad? Espero vuestros comentarios.

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